En Colombia, todavía hay miles de familias que la noche, dependen de velas, lámparas de queroseno o simplemente terminan sus actividades diarias porque no cuentan con electricidad. Esa realidad sigue siendo una de las mayores brechas entre las zonas urbanas y rurales del país.
Ahora, un proyecto de energía solar busca cambiar ese panorama en La Guajira. La iniciativa, denominada Sol-Kai, pretende beneficiar a más de 3.000 habitantes de comunidades rurales mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos que llevarán un servicio eléctrico estable a lugares donde la red tradicional no llega o presenta grandes dificultades.
Proyecto de energía solar en La Guajira beneficiará a más de 3.000 personas
La estrategia es liderada por Soluna Energía junto con aliados como el fondo de inversión Acumen, AES Colombia y la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Actualmente ya se han instalado 550 sistemas solares comunitarios y la meta es alcanzar 840, ampliando la cobertura en uno de los departamentos con mayores necesidades de acceso a este servicio.
La empresa explicó que opera bajo un modelo denominado "Energía como Servicio", mediante el cual instala, opera y realiza el mantenimiento de los equipos solares sin que las familias tengan que comprarlos.
"Diseñamos una estructura de proyecto que permite al sector privado invertir en energización rural con tranquilidad y seguridad", aseguró Daniel Vallejo, gerente general de Soluna, al destacar que este esquema también abre nuevas oportunidades de desarrollo económico para las comunidades.
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Así funciona el modelo de energía para comunidades rurales
El sistema utiliza kits fotovoltaicos bajo la modalidad Pay-As-You-Go (pago por uso). Esto significa que los usuarios pagan únicamente por el servicio de electricidad, mediante cuotas flexibles ajustadas a sus ingresos, con un costo similar al que antes destinaban a combustibles o velas.
De esta manera, las familias pueden acceder a energía permanente sin asumir una inversión inicial elevada, mientras la empresa se encarga del funcionamiento de la infraestructura.
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Energía solar mejora la calidad de vida en zonas apartadas
El impacto ya se refleja en diferentes indicadores. Según un estudio de la consultora 60 Decibeles, el 89 % de los clientes de Soluna tuvo acceso a electricidad por primera vez gracias a este modelo, el 91 % aseguró que mejoró su calidad de vida y el 32 % utiliza la energía para fortalecer pequeños negocios y actividades productivas.
Además de facilitar el uso de electrodomésticos y herramientas de trabajo, la llegada de electricidad permite ampliar las horas dedicadas al estudio, las labores del hogar y los emprendimientos, impulsando nuevas oportunidades para comunidades rurales que durante años permanecieron sin acceso continuo al servicio.
"Acompañamos a Soluna desde sus inicios en Vichada porque creemos en modelos de negocio innovadores que pueden transformar la vida de las comunidades más vulnerables. El crecimiento de esta iniciativa en La Guajira demuestra que ampliar el acceso a energía confiable y de calidad es una herramienta poderosa para generar oportunidades económicas y promover un desarrollo más inclusivo en las zonas rurales del país", concluyó Jorge de Angulo, Director de Acumen Latinoamérica.