El Chocó Biogeográfico enfrenta un deterioro en sus ecosistemas que compromete su capacidad para almacenar carbono y regular el ciclo del agua. De acuerdo con datos de Monitoring of the Andean Amazon Project, cerca del 60 % de la vegetación del centro de esta ecorregión se ha deteriorado, una situación que reduce su capacidad para absorber dióxido de carbono (CO₂).
Ante este panorama, la compañía Trulab propone movilizar inversión de impacto para financiar proyectos productivos que contribuyan a la conservación de los bosques y generen oportunidades económicas para las comunidades que habitan el territorio.
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La ecorregión comprende más de 187.400 kilómetros cuadrados y se extiende por Colombia, Panamá y Ecuador. Sus bosques húmedos y manglares participan en la regulación del ciclo del agua, almacenan carbono y albergan especies endémicas.
¿Qué actividades amenazan los ecosistemas del Chocó Biogeográfico?
Entre las principales presiones sobre este territorio están la deforestación, la minería ilegal, la extracción insostenible de madera y la expansión de la frontera agrícola.
Las cifras del Ministerio de Minas señalan que, durante 2025, se identificaron 41.493 hectáreas con evidencia de explotación ilícita de oro de aluvión en tierra en el departamento del Chocó. Estas actividades afectan los bosques y los ríos, además de comprometer los medios de vida de las comunidades que dependen de los recursos naturales.
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La pérdida de vegetación también tiene efectos sobre la capacidad de la región para absorber CO₂ y participar en la regulación climática.
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¿Qué medidas proponen para proteger el Chocó?
La iniciativa de Trulab busca conectar inversionistas, empresas y organizaciones locales con proyectos de bioeconomía, restauración ecológica y aprovechamiento sostenible. Entre las alternativas planteadas están las cadenas productivas de cacao agroforestal, la extracción de componentes naturales, la pesca artesanal y el turismo de naturaleza.
La propuesta contempla identificar iniciativas con viabilidad económica, necesidades de financiación definidas y compromisos ambientales medibles, para que las actividades productivas generen ingresos sin depender de la degradación del territorio.
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“Conservar el Chocó Biogeográfico requiere recursos de largo plazo y alternativas económicas que permitan a las comunidades generar ingresos sin comprometer los ecosistemas”, afirmó Santiago Gómez, cofundador de Trulab.
La compañía también plantea la participación de entidades públicas, organismos de cooperación, empresas privadas e inversionistas. Para dar continuidad a los proyectos, señala que deben establecerse metas ambientales, mecanismos de seguimiento y una distribución clara de los beneficios para las comunidades.