El periodista Felipe Zuleta lanzó este viernes ‘Las mujeres de Petro’, un libro publicado por Editorial Planeta que reconstruye la vida del expresidente Gustavo Petro a partir de las mujeres que, según el autor, marcaron su trayectoria personal y política. En diálogo con Mañanas Blu, Zuleta aseguró que la obra recoge relatos sobre fiestas, consumo de sustancias psicotrópicas y disputas de poder dentro de la Casa de Nariño, basados en horas de grabaciones y documentos que, según dijo, le entregaron fuentes que temen por su vida.
La publicación llega en medio de las denuncias que en las últimas semanas han hecho mujeres que estuvieron cerca del exmandatario, entre ellas la exdirectora del Dapre Angie Rodríguez y Deicy Jiménez.
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Fuentes que pidieron ser grabadas como “seguro de vida”
Zuleta explicó que el libro nació cuando dos personas muy cercanas al expresidente lo buscaron para contarle lo que ocurría en Palacio: “Porque usted va a ser nuestro seguro de vida”, le dijeron, según su relato. El periodista afirmó que fueron ellas quienes le pidieron grabar los encuentros: “Lo que nosotros vamos a contar nos puede costar la vida”.
El periodista se negó a revelar la identidad de sus fuentes y aseguró que el material no está ni en su celular ni en su casa. “Yo tengo que cuidarlas como lo más sagrado”, sostuvo.
Uno de los casos que, según dijo, motivó esa cautela es el de Angie Rodríguez, con quien se reunió durante muchas horas. Zuleta afirmó que la exfuncionaria se practicó exámenes de cabello en Europa que resultaron positivos para envenenamiento. La Fiscalía investiga la denuncia de un posible intento de envenenamiento presentada por Rodríguez, como lo informó Blu Radio. Por su parte, el expresidente Petro anunció que emprenderá acciones judiciales contra Rodríguez.
‘Las mujeres de Petro’: “No es un libro político”
Zuleta insistió en que la obra no se centra en la gestión del exmandatario: “El libro no es sobre Gustavo Petro, no es sobre el gobierno de Gustavo Petro, no es un libro político”. El recorrido comienza con Clara Urrego, madre del expresidente. Aunque no logró entrevistarla, el autor visitó Cajicá, donde ella tiene un anticuario, y habló con vecinos que la conocen desde hace tres décadas. El libro también aborda a sus dos esposas y a su excompañera Mary Luz Herrán, madres de sus hijos, así como a amigas, amantes y funcionarias de confianza. Zuleta aclaró que no incluyó a las hijas del exmandatario por respeto a ellas.
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Según el periodista, un rasgo común en casi todas las mujeres con las que habló es el miedo: “Le tienen susto, pánico, terror”. Las excepciones, dijo, son la ex primera dama Verónica Alcocer y Laura Sarabia.
Las fiestas en la Casa de Nariño
Zuleta afirmó que entre sus fuentes también hay hombres, entre ellos dos integrantes del esquema de seguridad del expresidente, con quienes asegura haber verificado los relatos de las mujeres: “Esto está súper verificado por todos los lados”.
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Según Zuleta, parte de las reuniones se hacían en apartamentos de Bogotá. Cuando ocurrían en la sede presidencial, de acuerdo con su versión, no era en la residencia privada sino en el apartamento asignado al jefe de seguridad del presidente, en el piso bajo de la Casa de Nariño. “Estas niñas entraban, o estas señoras, mujeres, entraban por la puerta de atrás de la Casa de Nariño, por la calle Octava (...). Por lo tanto, no quedaban registros”, aseguró.
Sobre otros inmuebles, el periodista precisó que no puede confirmar a qué título se tenían: “Había algunas prestadas, otras que se alquilaban y pagaban terceros”.
Sustancias psicotrópicas y un celular con grabaciones
El libro recoge testimonios que, según Zuleta, coinciden en el uso de sustancias por parte del entonces presidente. Las fuentes le hablaron de tusi, bazuco y unos parches que el mandatario supuestamente se ponía en los ojos antes de algunos consejos de ministros. “Estos parchecitos, según he podido yo investigar, serían, porque no sé exactamente si lo son, de LSD”, dijo. También fue enfático en otro punto: “Yo nunca oí de cocaína, nunca”.
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Las mujeres, según el autor, coinciden en que el mandatario grababa en su celular muchas de esas escenas. Tres fuentes le aseguraron que durante un largo periodo ese teléfono estuvo “gemeliado” por Laura Sarabia, y que la información se almacenaba en una nube a la que solo ella tenía acceso.
Laura Sarabia y Verónica Alcocer: el “contubernio”
De acuerdo con las fuentes del libro, Sarabia tenía como estrategia mantener al presidente en sus fiestas para concentrar poder en Palacio, y trabajaba en alianza con Alcocer: “Laura Sarabia le tenía que reportar a la señora Alcocer absolutamente todos los movimientos de Gustavo Petro”.
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Zuleta respondió de manera categórica que, a su juicio, el exmandatario era chantajeable por su vida privada, y que esa sería la razón por la que nunca sacó a Sarabia del Gobierno, pese a moverla entre cargos hasta la Cancillería y una embajada.
Sobre Alcocer, el periodista sostuvo que la relación con Petro ya estaba deteriorada cuando él llegó a la Presidencia, aunque, según una escritura de la Notaría 35, el vínculo legal se mantuvo hasta después del fin del mandato.
Las cuatro mujeres señaladas como proxenetas
Uno de los apartes más delicados del libro se refiere a cuatro mujeres adultas que, según Zuleta, se encargaban de conseguirle mujeres al presidente. El autor dijo tener sus nombres, pero no los reveló tras una revisión del texto con penalistas. Una de ellas, afirmó, tiene una relación de 50 años con el exmandatario.
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El periodista también se refirió a Juliana Guerrero, a quien no incluyó en ese grupo. Según su relato, Petro la envió al Ministerio del Interior para informarle sobre Armando Benedetti, porque, de acuerdo con dos fuentes, el presidente decía en privado: “Benedetti es loco”. Zuleta aclaró que, por lo que sabe, Benedetti no tuvo papel alguno en temas de drogas o proxenetas durante su paso por el Gobierno.
Estas versiones se suman a la denuncia de Deicy Jiménez, que la Sala de Instrucción de la Corte Suprema admitió para estudio, según reportó Blu Radio. El expresidente negó haber entregado contratos estatales a cambio de servicios sexuales, como se lee en su respuesta.
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Euclides Torres y Vanessa Cortés
Aunque el empresario barranquillero Euclides Torres no tiene un capítulo propio, aparece mencionado en el libro. Zuleta afirmó que Torres financió, al menos hasta hace un mes, gastos de Vanessa Cortés, la mujer que acompañó a Petro en Panamá y en el Vaticano: “Pagaba tiquetes, pagaba hoteles, pagaba ropa. Paga arriendo, el arriendo de la casa de ella en La Calera”. El periodista aclaró que no profundizó en los contratos del empresario con el Estado. Cortés ha negado conocer a Torres y atribuye su patrimonio a asesorías a empresas privadas.
El autor añadió que a Angie Rodríguez, cuando era directora del Dapre, le pedían dinero de su salario para comprarle cosas a Cortés, “plata que todavía no le han pagado”.
“Eso dejó de ser un asunto privado”
Para Zuleta, el debate sobre si estos hechos pertenecen a la intimidad del exmandatario está superado: “Cuando la vida privada del presidente de la República afecta el manejo del Estado, como efectivamente lo afectaba, (...) pues es claro que pues deja de ser privada”. Como ejemplo, citó un episodio relatado en el libro, ocurrido el día de la captura de Nicolás Maduro, cuando, según dijo, no lograban ubicar al presidente.
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El periodista reconoció el impacto de los testimonios: “En dos de esas entrevistas que yo tuve para el libro, ellas lloraron y yo lloraba con ellas”.
‘Las mujeres de Petro’ ya circula en las principales librerías del país, entre ellas la Librería Nacional y Panamericana. Es el más reciente título de Zuleta, autor también de ‘Las primeras damas’.
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