El periodista Felipe Zuleta lanzó este viernes 6 de noviembre Las mujeres de Petro, un libro publicado por Editorial Planeta en el que recoge testimonios de mujeres cercanas al expresidente Gustavo Petro. Entre las revelaciones, Zuleta sostiene, con base en tres fuentes, que Laura Sarabia tenía “gemeleado” el celular del entonces mandatario y que solo ella tenía acceso a la nube donde se guardaban chats y videos del teléfono. Zuleta, quien se encuentra de vacaciones, habló del libro en Mañanas Blu, en medio de las denuncias que hoy rodean al exjefe de Estado.
Las fuentes del libro: “Usted va a ser nuestro seguro de vida”
Zuleta explicó que el libro nació cuando dos personas muy cercanas a Petro lo buscaron para contarle lo que habían visto. Según su relato, fueron ellas quienes le pidieron que las grabara: “Venimos a contarle muchas cosas porque usted va a ser nuestro seguro de vida”.
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El periodista aseguró que se reunió durante muchas horas con varias de las mujeres, revisó documentos y guardó las grabaciones fuera de su alcance inmediato: “Esas horas de grabación ni están en mi celular ni los documentos están en mi casa”.
Zuleta decidió no revelar en el libro la identidad de sus fuentes. Explicó que una razón es el caso de Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre, con quien se reunió en numerosas ocasiones y quien, según él, se practicó exámenes de cabello en Europa que salieron positivos por envenenamiento. Sobre esa denuncia, la Fiscalía ordenó un examen toxicológico a Angie Rodríguez.
El integrante de la mesa de trabajo de Mañanas Blu precisó el alcance de la obra: “El libro no es sobre Gustavo Petro, no es sobre el gobierno de Gustavo Petro, no es un libro político”. Según explicó, el texto recorre la vida de las mujeres que marcaron al expresidente: su madre, Clara Urrego, cuyos vecinos en Cajicá consultó; sus dos exesposas; su excompañera Mary Luz Herrán; sus amigas, sus amantes y sus funcionarias más cercanas, además de la relación de Petro con Day Vásquez. Zuleta afirmó que dejó por fuera a las hijas del expresidente por respeto a ellas.
El celular de Petro y el papel de Laura Sarabia
El capítulo más delicado tiene que ver con el teléfono del exmandatario. De acuerdo con Zuleta, dos de las mujeres y otra persona cercana al despacho presidencial le aseguraron que durante un periodo largo Laura Sarabia tuvo una copia del celular de Petro. “Ese celular de Gustavo Petro estaba gemeleado por Laura Sarabia”, afirmó.
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El periodista sostuvo que, cuando en el Dapre lo descubrieron, la empresa operadora lo confirmó, y que la nube del dispositivo solo era accesible para Sarabia. Según las fuentes del libro, en ella estaban los chats y videos del teléfono del propio presidente.
Sobre los motivos, Zuleta expuso la versión de sus fuentes: “Una de las estrategias de Laura Sarabia era mantener al presidente en sus fiestas, en sus bacanales con sus amigas y con el consumo de sustancias psicotrópicas”. El objetivo, según ese relato, era que ella concentrara cada vez más poder dentro de la Casa de Nariño.
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Zuleta también afirmó que Sarabia y Verónica Alcocer actuaban en alianza y que eran las únicas mujeres del libro que no le temían a Petro: “Laura Sarabia le tenía que reportar a la señora Alcocer absolutamente todos los movimientos de Gustavo Petro”. Consultado sobre si el expresidente era chantajeable por su vida privada, respondió que sí, de manera categórica.
Sarabia pasó por la jefatura de gabinete, Prosperidad Social, el Dapre, la Cancillería y la embajada en Londres. Para Zuleta, esa permanencia en el gobierno se explica porque “Laura Sarabia era intocable”. La exfuncionaria ha sostenido que su llegada a Londres no fue un castigo: así lo dijo cuando aseguró que se alejó de las conspiraciones. En junio presentó su renuncia como embajadora en el Reino Unido, con efecto a partir del cambio de gobierno.
Fiestas en la Casa de Nariño, según el libro de Zuleta
Zuleta sostuvo que la afirmación de Petro de que nunca hizo fiestas en Palacio es “parcialmente cierta”. Según su investigación, las reuniones no se realizaban en la residencia privada. Una parte ocurría en apartamentos de Bogotá. Cuando se hacían en la sede presidencial, de acuerdo con su relato, tenían lugar en el apartamento asignado al jefe de seguridad del presidente, al que se accedía por el garaje de la calle Octava: “Por lo tanto, no quedaban registros”.
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Zuleta evitó confirmar si se usaron casas de organismos de inteligencia: “Sería irresponsable de mi parte confirmarle eso porque no sé si eran prestadas, alquiladas”.
Según el periodista, varias de las mujeres coinciden en el uso de sustancias psicotrópicas por parte del entonces presidente. Mencionó tusi, bazuco y unos parches que, según los testimonios, Petro se aplicaba en los ojos antes de algunos consejos de ministros, en los que tardaba en el baño “45, 50 minutos”. Zuleta dijo que esos parches “serían, porque no sé exactamente si lo son, de LSD”. Aclaró además que ninguna de sus fuentes le habló de cocaína. Las fuentes también coinciden, según él, en que Petro grababa en su celular muchas de esas escenas. Asimismo, aseguró que esos relatos fueron contrastados con miembros del esquema de seguridad presidencial.
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Cuatro mujeres encargadas de conseguir acompañantes
Zuleta afirmó que en el libro identifica la existencia de cuatro proxenetas que, según sus fuentes, eran las encargadas de conseguirle mujeres al presidente: “Yo tengo los nombres”. Explicó que no los menciona por recomendación de los penalistas que revisaron el texto, y que una de ellas tiene una relación con Petro desde que él tenía 14 años.
Estas revelaciones coinciden con el momento judicial que atraviesa el expresidente por la denuncia de Deicy Jiménez, quien aseguró que se ofrecían contratos a cambio de favores sexuales. La Corte Suprema admitió la denuncia contra Petro y María José Pizarro, y Jiménez ya declaró ante el alto tribunal. Petro ha rechazado esas acusaciones.
Juliana Guerrero, la “espía” de Benedetti
Según Zuleta, Sarabia fue durante más de dos años la persona que facilitaba el entorno privado del presidente. Luego Petro empezó a confiar en otras personas, como Juliana Guerrero. El periodista aclaró que Guerrero no era una de las cuatro proxenetas.
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El libro relata que Guerrero llegó al Ministerio del Interior después de un choque con Verónica Alcocer, y que Petro le pidió a Armando Benedetti que la contratara. La razón, según dos fuentes del autor, era que Petro decía en privado que “Benedetti es loco”. Zuleta lo explicó así: “Una de las funciones que tenía Juliana Guerrero allí era contarle a Petro todo lo que hacía durante las 24 horas del día Armando Benedetti”. La trayectoria de la exfuncionaria ha sido objeto de cuestionamientos, como se ha conocido en cómo llegó Juliana Guerrero al Gobierno Petro.
Sobre Benedetti, Zuleta fue enfático: durante su paso por el gobierno, “no tuvo ningún papel relacionado ni con drogas ni con proxenetas ni con nada”. Añadió que desconoce si lo tuvo antes.
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Verónica Alcocer y una relación “totalmente deteriorada”
Zuleta sostuvo que la relación entre Petro y Verónica Alcocer ya estaba deteriorada cuando él llegó a la Presidencia. Según la escritura de la Notaría 35, el vínculo legal se mantuvo hasta después de que salieron del gobierno. Zuleta afirmó que Alcocer “utilizó su posición para pelechar” y relató episodios de fuertes peleas en el despacho presidencial, durante las cuales, según testimonios recogidos en el libro, nadie podía entrar.
Euclides Torres y los gastos de Vanessa Cortés
Aunque el libro se centra en mujeres, el empresario Euclides Torres aparece mencionado. Zuleta aseguró que Torres compartía con Petro vinos Château Margaux y que, hasta hace un mes, financiaba a Vanessa Cortés, señalada como pareja del expresidente: “Euclides Torres pagaba tiquetes, pagaba hoteles, pagaba ropa”. Según el autor, también cubría el arriendo de su casa en La Calera y un vehículo de alta gama. Cortés ha negado públicamente conocer a Torres.
Zuleta agregó que Angie Rodríguez, siendo directora del Dapre, pagó con su salario gastos de Cortés, “plata que todavía no le han pagado”.
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“Eso dejó de ser un asunto privado”
Sobre si estos hechos pertenecen a la intimidad del expresidente, Zuleta fue tajante: “Eso dejó de ser un asunto privado hace mucho tiempo”. En su opinión, fue el propio Petro quien expuso su vida privada, y esta afectó el manejo del Estado: “Cuando la vida privada del presidente de la República afecta el manejo del Estado, como efectivamente lo afectaba, pues es claro que deja de ser privada”.
El periodista recordó que en dos de las entrevistas “ellas lloraron y yo lloraba con ellas” por lo que relataban. Las afirmaciones del libro corresponden a testimonios recogidos por el autor y no han sido establecidas por autoridades judiciales.
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Las mujeres de Petro comenzó a distribuirse en las principales librerías del país, como la Librería Nacional y Panamericana.