Desde la Arquidiócesis de Cali y las diócesis de Palmira, Buga, Cartago y Buenaventura, elaboraron una carta pastoral en la que expresan su preocupación por el reclutamiento de menores, el narcotráfico, los desplazamientos forzados, el control territorial de grupos armados y la polarización política que enfrenta el departamento.
Diego Guzmán, sacerdote de la Arquidiócesis de Cali y director de Pastoral Social, señaló que este documento será enviado al Gobierno nacional en los próximos días.
“Crear una conciencia frente a toda esta realidad tan dolorosa que está viviendo nuestra región, pero también hacer un llamado al Estado para que sea mucho más proactivo y oportuno en la respuesta a la población que sufre no solo la violencia, sino también el desarraigo, la pobreza y la desigualdad histórica. Los obispos sintieron la necesidad de elaborar este documento que pretende, ante todo, ser un ejercicio reflexivo”, dijo el sacerdote.
Desde la Iglesia Católica también hicieron un llamado urgente a los grupos armados para avanzar en la construcción de paz y reconciliación en el Valle del Cauca.
“Es un llamado a dejar la violencia, a no seguir utilizando estos métodos de intimidación para generar miedo y pánico en la población. El llamado es a la paz, a la reconciliación y al cese de las hostilidades, sobre todo para dejar de afectar a la población civil, que finalmente es la que más sufre los rigores de la violencia”, explicó el padre.
Finalmente, la carta anuncia la creación de una Mesa Regional de Pastoral Social, así como escuelas de perdón y reconciliación con programas dirigidos a jóvenes, con el propósito de brindar nuevas oportunidades a las familias de los territorios del Valle del Cauca más afectados por la violencia.