La cosecha cafetera de Santander avanza en medio de un escenario que preocupa a los productores la falta de lluvias está marcando una diferencia cada vez más evidente entre las zonas donde los cultivos todavía responden favorablemente y aquellas donde el déficit de agua ya está afectando la producción.
Uno de los puntos donde esta situación resulta más evidente es Aratoca, allí, las condiciones son especialmente complejas para las fincas ubicadas hacia la parte baja del cañón del Chicamocha, donde productores aseguran que el impacto del verano puede superar el 40 %.
La afectación no es igual en todo el municipio. Óscar Daza, productor de café de Aratoca, explicó que en las parcelas que maneja directamente el déficit ronda el 15 %, pero señaló que en las zonas más bajas hay fincas con un impacto mucho mayor.
La ubicación geográfica es uno de los factores que, según los productores, está agravando el panorama. En el cañón del Chicamocha, los fuertes vientos dificultan que las nubes permanezcan sobre las zonas cafeteras y esto reduce las posibilidades de lluvia.
El problema aparece además en un momento clave para el sector la recolección de la cosecha comenzó a mediados de septiembre y se extenderá hasta finales de enero.
La preocupación de los cafeteros no está relacionada únicamente con cuánto café podrán recoger. Las condiciones climáticas también pueden terminar reflejándose en las características del grano que llega a los puntos de compra.
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Ante este escenario, la Federación Nacional de Cafeteros modificó algunas condiciones comerciales para disminuir el impacto sobre los productores. El valor reconocido por el kilo de pasilla pasó de $10.000 a $12.000.
También aumentó de 20 a 30 el promedio de granos brocados permitido en la muestra para que el café pueda ser recibido bajo las condiciones establecidas para el café convencional.
La medida hace parte de las acciones adoptadas por el gremio ante los efectos que las condiciones climáticas están generando sobre la caficultura.
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El impacto potencial no es menor. La Federación Nacional de Cafeteros registra 34.013 familias dedicadas a esta actividad en Santander, con 55.640 hectáreas cultivadas en 78 municipios. La caficultura genera además alrededor de 42.000 empleos directos en las zonas rurales.
Por eso, el comportamiento del clima durante las próximas semanas será determinante para los productores, especialmente en las zonas donde las fuentes de agua y las lluvias han sido insuficientes.
Mientras avanza la recolección, el reto para los cafeteros será sacar adelante una cosecha que comenzó bajo condiciones climáticas diferentes según la zona del departamento, con especial preocupación en los sectores más secos del cañón del Chicamocha.