La preocupación crece en el barrio Kennedy de Bucaramanga, donde al menos 16 familias tendrán que abandonar sus viviendas debido al riesgo de colapso generado por grietas que aparecieron hace más de un mes y que ya afectan de manera severa 14 casas.
Los habitantes aseguran que la emergencia los tomó sin alternativas y muchos no cuentan con recursos para pagar un arriendo temporal mientras avanzan las evaluaciones técnicas.
“Yo no tengo para dónde irme, no tengo para pagar un arriendo”, relató Ingrid Salamanca, una de las afectadas, quien además explicó que sus gastos están enfocados en la atención médica de su hijo.
La situación también golpea el patrimonio construido durante años por varias familias del sector. Milton Quiroga contó que el terreno donde levantaron sus viviendas fue adquirido por su padre tras décadas de trabajo en una empresa de Bucaramanga.
“Mi padre trabajó 36 años y compró un lotecito para que cada uno construyéramos. De las casas de él hay dos afectadas”, señaló.
Ante la emergencia, la Alcaldía declaró la calamidad pública para destinar recursos y atender a las familias damnificadas. El director de la Oficina de Gestión del Riesgo, Didier Rodríguez, explicó que la medida permitirá entregar subsidios temporales de arriendo, adelantar estudios técnicos y ejecutar obras de mitigación.
Las autoridades continúan monitoreando la zona mientras aumenta la incertidumbre entre los residentes, quienes temen perder definitivamente las viviendas construidas con el esfuerzo de toda una vida.