El operativo fue desarrollado de manera conjunta y coordinada por tropas de la Segunda División del Ejército Nacional, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y en coordinación con la Policía Nacional, luego de labores de inteligencia militar que permitieron localizar el escondite.
Según las autoridades, el material pertenecería presuntamente al ELN, Frente Juan Fernando Porras Martínez, y estaría destinado a ser adaptado para su utilización mediante drones y otros sistemas de lanzamiento, con el propósito de realizar acciones contra la Fuerza Pública, la población civil y la infraestructura de la región.
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Cada granada tendría un peso aproximado de 10 kilogramos, para un total cercano a una tonelada de explosivos. El material fue destruido de manera controlada en el lugar, siguiendo los protocolos de seguridad establecidos.
Con este resultado, las autoridades aseguran haber afectado la capacidad operativa de esta estructura armada y evitando posibles acciones violentas en Norte de Santander. La Fuerza Pública invitó a la comunidad a entregar información que contribuya a prevenir hechos que afecten la seguridad, a través de la línea 107 contra el terrorismo, garantizando reserva de la identidad.