Como Giovanny Acosta, oriundo de Samacá, Boyacá, fue identificado el joven universitario asesinado en un ataque sicarial dentro de una barbería del barrio Mutis, en Bucaramanga, un caso que hoy genera más dudas que certezas.
El crimen ocurrió hacia la 1:00 de la tarde del sábado, 18 de abril, cuando la víctima se encontraba como cliente en el establecimiento, de acuerdo con versiones preliminares, dos hombres llegaron al lugar y uno de ellos ingresó para dispararle directamente, mientras su complice estaba afuera en una motocicleta; la situación generó pánico y alarma entre quienes estaban en el lugar.
Acosta, quien cursaba Ingeniería Electromecánica en las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), murió en el sitio debido a la gravedad de las heridas, pese a los intentos de auxilio de testigos.
Las primeras indagaciones han centrado la atención en el perfil del joven, ya que no era de la ciudad y su familia viajó desde Boyacá para la identificación del cadaver.
Según allegados, no tenía antecedentes judiciales ni vínculos con actividades ilegales y estaba enfocado en sus estudios, por esa razón había decidido estudiar en la capital santandereana.
Una de las hipótesis que cobra fuerza es que los sicarios se habrían equivocado de objetivo, dado que el joven no registra antecedentes, por lo que las autoridades no descartan que el ataque estuviera dirigido a otra persona o que se haya tratado de un caso de información errónea.
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Investigadores adelantan la revisión de cámaras de seguridad y la recolección de testimonios para esclarecer los móviles del crimen y dar con los responsables, quienes huyeron del lugar tras el ataque.
El homicidio evidencia los hechos de sicariatos en Bucaramanga, y su área metropolitana a cualquier hora del día ante la mirada incluso de niños y ahora enciende las alarmas especialmente en espacios comerciales, donde este tipo de violencia sigue generando temor entre la ciudadanía.