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De acuerdo con la información conocida, varios aficionados abordaron a jugadores del Atlético Bucaramanga a la salida de la práctica en el estadio, en un episodio de confrontación que generó tensión en el sector.
En medio de estos hechos, el vehículo del delantero Faber Gil fue atacado con piedras, lo que ocasionó la ruptura de uno de los direccionales del automóvil. Según versiones, en la parte externa del estadio también se registró el seguimiento de al menos dos o tres motociclistas, quienes habrían intimidado al jugador durante su desplazamiento.
El hecho ya fue puesto en conocimiento de las autoridades, y el futbolista adelanta la respectiva denuncia policial por los daños ocasionados.
Desde el club, el gerente deportivo de Atlético Bucaramanga, Hernando Flórez, rechazó lo ocurrido y señaló que este tipo de situaciones no pueden justificarse bajo ningún contexto relacionado con los resultados deportivos.
“Son situaciones que se presentan cuando el resultado no se da, pero no es el medio ni la forma para protestar. La violencia no es viable desde ningún punto de vista”, afirmó.
El directivo agregó que, tras la salida del entrenamiento, algunos aficionados agredieron el vehículo del jugador Faber Gil, generando daños materiales.
“Estas cosas entristecen porque el deporte es para generar alegría. El llamado es a los hinchas a comportarse, a entender que los jugadores son personas, seres humanos. Se equivocan, pero no son máquinas”, señaló.
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Finalmente, el club reiteró el llamado al respeto y a la convivencia en torno al equipo, insistiendo en que este tipo de hechos no deben repetirse y que ya se inició el proceso de denuncia ante las autoridades competentes.