Las altas temperaturas y las condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño mantienen encendidas las alertas sanitarias en varias regiones de Colombia. Al mismo tiempo que aumentan los casos de dengue, también se registra preocupación por enfermedades gastrointestinales, cuadros de deshidratación y la circulación de virus respiratorios como influenza, virus sincitial respiratorio (VSR) y SARS-CoV-2.
La situación genera especial preocupación entre los menores de cinco años, los adultos mayores de 60, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas. Entre las zonas que enfrentan mayores riesgos se encuentran el Caribe, la Orinoquía, el Magdalena Medio, el Valle del Cauca, Tolima, Huila, los Santanderes y la Amazonía.
Uno de los factores que favorece la propagación del dengue está relacionado con las dificultades para acceder al agua durante las temporadas secas. El almacenamiento del líquido en recipientes sin tapa puede convertirse en un sitio de reproducción para el mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad. Además, la Organización Panamericana de la Salud ha advertido que el aumento sostenido de las temperaturas asociado al cambio climático puede ampliar las zonas donde este mosquito logra establecerse.
En medio de este escenario, especialistas hacen un llamado a identificar las señales de alarma y evitar la automedicación. Carmen Hernández, directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS, advierte que ante varios días de calor intenso y dificultades con el suministro de agua potable es fundamental actuar temprano para evitar que una deshidratación o una enfermedad aparentemente leve termine en una emergencia.
¿Cómo diferenciar los principales síntomas?
El dengue suele comenzar con fiebre alta de aparición repentina, dolor de cabeza intenso, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y, en algunos casos, erupciones en la piel.
En las infecciones gastrointestinales son más frecuentes la diarrea, las náuseas, el vómito y el dolor abdominal, síntomas que pueden provocar una pérdida importante de líquidos.
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Por su parte, los cuadros respiratorios pueden manifestarse mediante congestión nasal, tos, estornudos y dolor de garganta.
El golpe de calor requiere especial atención. Una temperatura corporal superior a 40 °C, acompañada de mareos, confusión, sudoración excesiva o pérdida del conocimiento, debe considerarse una urgencia médica y requiere atención inmediata.
Estas señales requieren atención médica
Aunque algunos cuadros pueden controlarse inicialmente con reposo e hidratación, hay situaciones en las que no se debe esperar. La dificultad para respirar, la somnolencia excesiva, los vómitos que impiden consumir líquidos, las convulsiones y el dolor abdominal intenso son señales para acudir a un servicio de urgencias.
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También es necesario buscar atención médica cuando aparecen sangrados en las encías o la nariz, moretones sin explicación, fiebre que permanece durante más de 72 horas o una temperatura corporal superior a 40 °C.
Cuidado con los mitos
En temporadas de calor también aumentan algunas prácticas que pueden representar riesgos. El alcohol, incluida la cerveza, no sirve para hidratarse y puede favorecer la pérdida de líquidos.
Ante una sospecha de dengue tampoco se recomienda tomar por cuenta propia antiinflamatorios como ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno, debido al riesgo de complicaciones hemorrágicas. El manejo de los medicamentos debe seguir indicación médica.
Asimismo, los recipientes utilizados para almacenar agua deben permanecer completamente tapados, incluso si el líquido se consume con frecuencia. El mosquito transmisor del dengue puede reproducirse en estos depósitos.
El golpe de calor, además, no es exclusivo de las regiones desérticas: puede presentarse en cualquier territorio cuando existe exposición prolongada a temperaturas elevadas y una hidratación insuficiente.
Finalmente, los repelentes autorizados por las autoridades sanitarias pueden utilizarse en niños siguiendo las instrucciones del fabricante. Su uso, junto con la eliminación de criaderos y el adecuado almacenamiento del agua, hace parte de las medidas para reducir el riesgo de dengue.