La Superintendencia Nacional de Salud confirmó oficialmente la salida de Bernardo Camacho como superintendente, decisión que, según la comunicación oficial, obedece a “motivos estrictamente personales”. Su retiro se produce en medio de cuestionamientos a su gestión, frente a los cuales el exfuncionario defendió los resultados alcanzados durante su breve paso por la entidad.
Camacho, quien permaneció cinco meses en el cargo, aseguró que su compromiso con el sistema público de salud se mantiene firme.
“Mi compromiso con los principios de equidad, justicia social y defensa del sistema público de salud se mantiene inquebrantable. Serví al Gobierno del presidente Petro con responsabilidad, eficacia, transparencia y lealtad (...) y continuaré apoyando (...) el acceso universal y digno a los servicios de salud”, dice el comunicado de la Superintendencia.
En su balance, afirma que la entidad avanzó “de manera decidida en la defensa del derecho a la salud y en la protección de los recursos del sistema”. Asimismo, sostuvo que su gestión se caracterizó por la ética, la transparencia y el respeto a los principios institucionales, dejando, según dijo, una hoja de ruta clara para el cierre de Gobierno y la rendición de cuentas.
El nombramiento de Camacho fue cuestionado porque él fue el agente interventor de Nueva EPS, aunque Luz María Múnera es la superintendente ad hoc para los asuntos relacionados con esa entidad promotora de Salud, se criticó un posible conflicto de interés.
Además de eso, el representante Andrés Forero le cuestionó que la contratación pasó de 57 contratistas, con un gasto de 4.473 millones de pesos en 2022, a 467 contratistas para 2026, con un costo de 46.703 millones de pesos”. Para el congresista la idea era tener “u ejército electoral”.
En ese momento el señalamiento fue desmentido al considerarlo un comentario “engañoso”, porque en el 2022 se debió a que contratistas pasaron a ser de planta y por eso disminuyó la contratación.
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Al margen de ese y otros problemas, como fallas en general del sistema, que requerirían más vigilancia, el superintendente saliente enumeró varios logros.
Destacó la elaboración de un plan de modernización tecnológica “claro y financieramente viable”, orientado a fortalecer la vigilancia y el control en el manejo de los recursos del sistema de salud.
También resaltó el fortalecimiento de los mecanismos de transparencia en los procesos de contratación y financieros de la Superintendencia, así como la implementación de un plan de choque para garantizar la entrega de medicamentos, en medio de los problemas de desabastecimiento que han afectado a los usuarios.
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En el comunicado de la superintendencia también se asegura que Camacho impulsó el fortalecimiento de la red pública hospitalaria, con el objetivo de mejorar su funcionamiento y sostenibilidad.
Sobre temas de control, mencionó “la activación oportuna de mecanismos de denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República por los hallazgos detectados a algunos actores del sistema general de seguridad social en salud en las acciones de inspección, vigilancia y control” y que “las denuncias de embargos sobre recursos destinados a la atención en salud que fueron interpuestas ante las entidades competentes con las evidencias recolectadas, garantizando el avance transparente y el debido proceso”.