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Cirugías plásticas más seguras: la tecnología con la que Medellín busca marcar la diferencia

Medellín fortalece la atención de pacientes nacionales y extranjeros con herramientas de planificación, monitoreo y protocolos que buscan elevar los estándares de seguridad en cirugía estética.

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Medellín busca consolidarse como un referente en cirugía plástica no solo por el número de procedimientos que se realizan en la ciudad, sino también por la incorporación de herramientas tecnológicas y protocolos que apuntan a reducir riesgos y mejorar la preparación de los pacientes antes, durante y después de una intervención.

La evolución de estas prácticas ha permitido que clínicas y equipos médicos incorporen sistemas de planificación, simulaciones, monitorización anestésica y mecanismos destinados a prevenir algunas de las principales complicaciones asociadas a los procedimientos quirúrgicos.

A este desarrollo se suma el crecimiento del llamado turismo de salud. Según el más reciente informe del Cluster Medellín Health City de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, durante 2024 el 10 % de los visitantes que acudieron a clínicas y hospitales de la ciudad llegaron desde otros países para realizarse procedimientos estéticos.

Fotografía de referencia de cirugía estética.
Fotografía de referencia de cirugía estética. Imagen tomada del banco de imágenes de Magnific.

La atención de pacientes nacionales y extranjeros en intervenciones como lipoescultura, cirugías mamarias, abdominoplastias, lipotransferencias y procedimientos de contorno corporal ha permitido, además, que los especialistas acumulen experiencia frente a pacientes con características y necesidades diversas, entre ellos quienes han experimentado pérdidas importantes de peso.

Para Beatriz Hincapié, CEO de Mentoring Medic, compañía especializada en el acompañamiento integral de pacientes quirúrgicos, uno de los cambios más importantes está relacionado con la cantidad de información disponible para planificar una cirugía.

Actualmente, explica, herramientas como la fotografía médica, las mediciones corporales y las simulaciones en tercera dimensión pueden aportar información sobre proporciones, asimetrías y posibles escenarios del resultado. Estos recursos permiten que médico y paciente tengan una conversación más detallada antes de llegar al quirófano.

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La tecnología también está presente durante el procedimiento. Los sistemas de monitorización permiten hacer seguimiento permanente a diferentes variables del paciente mientras está bajo anestesia. A esto se agregan dispositivos para la prevención de trombosis, mecanismos de control de temperatura y equipos de ultrasonido que complementan los protocolos de atención.

Sin embargo, Hincapié hace una precisión: tener tecnología de última generación no significa, por sí mismo, que una cirugía sea segura.

La efectividad de estos equipos depende de que sean utilizados cuando están médicamente indicados y de que exista personal capacitado para interpretar la información que proporcionan. En ese sentido, la tecnología funciona como un apoyo al conocimiento y experiencia del equipo médico, pero no sustituye la valoración ni el criterio del especialista.

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Por eso, la seguridad debe entenderse como un proceso que comienza mucho antes de la cirugía. La formación y experiencia del cirujano, los exámenes y la valoración preoperatoria, la selección de una institución adecuada, la preparación del anestesiólogo y del resto del equipo, así como los protocolos para prevenir infecciones y trombosis, hacen parte de esa cadena.

También es clave que la institución tenga capacidad de respuesta ante una eventual complicación y cuente con mecanismos de seguimiento después del procedimiento.

“¿Cuál es el mejor proceso para mí?” debería ser, según Hincapié, una pregunta tan importante como la elección del cirujano. La razón es que un procedimiento seguro no depende de una sola persona o de una máquina específica, sino de un conjunto de decisiones y controles que acompañan al paciente desde la primera valoración hasta su recuperación.

En ese escenario, Medellín apuesta por combinar experiencia médica, infraestructura y tecnología para fortalecer su oferta de cirugía plástica y, al mismo tiempo, responder a una demanda que trasciende las fronteras de Colombia.

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