En un paso clave para la implementación de la Ley 2047 de 2020, Colombia fijó nuevas reglas para la industria cosmética con la expedición de la Resolución 0814 de 2026. La norma no solo reafirma la prohibición de experimentar con animales en productos cosméticos, sino que introduce un cambio de fondo: desde ahora, quienes fabriquen, importen o comercialicen estos productos deberán demostrarlo formalmente ante la autoridad sanitaria.
El principal ajuste es la creación de la llamada “declaración de conformidad de primera parte”, un documento obligatorio que deberá presentarse ante el Invima y en el que el titular o importador certifica que ni el producto final ni sus ingredientes han sido probados en animales. Este requisito se convierte en condición indispensable para nuevas Notificaciones Sanitarias Obligatorias (NSO) y sus renovaciones, lo que en la práctica redefine las reglas de entrada y permanencia en el mercado.
La resolución también amplía el alcance del control, al incluir a todos los actores de la cadena, desde fabricantes hasta importadores paralelos. El Invima tendrá la facultad de verificar esta información en cualquier etapa del proceso sanitario, y la falta del documento podrá derivar en requerimientos adicionales o incluso en el rechazo de trámites.
Aunque la norma mantiene la prohibición como regla general, contempla excepciones puntuales. Se permitirá el uso de datos provenientes de pruebas en animales cuando no existan métodos alternativos validados y haya riesgos para la salud o el ambiente, o cuando la información haya sido generada con fines distintos al cosmético. En estos casos, la carga de la prueba recaerá en las empresas, que deberán sustentar técnicamente su uso ante la autoridad.
Con esta reglamentación, el país pasa de una prohibición general a un esquema de verificación obligatoria, en el que la responsabilidad recae directamente sobre la industria. El cambio marca un nuevo estándar de control sanitario y alinea a Colombia con tendencias internacionales que buscan eliminar el testeo animal en el sector cosmético, bajo criterios más estrictos de vigilancia y cumplimiento.