La llegada de la temporada de lluvias suele estar acompañada de cambios bruscos de temperatura y condiciones que pueden favorecer la circulación de diferentes virus respiratorios. Ante este escenario, mantener algunos hábitos de higiene y prevención puede contribuir a disminuir el riesgo de contagio, especialmente en espacios donde conviven varias personas.
Las infecciones respiratorias agudas representan una de las principales causas de consulta médica y pueden afectar con mayor intensidad a niños pequeños, adultos mayores y personas con condiciones de salud que las hacen más vulnerables. De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se presentan entre 3 y 5 millones de casos graves de influenza en el mundo.
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En el continente americano, la organización estima alrededor de 772.000 hospitalizaciones y hasta 72.000 muertes anuales relacionadas con esta enfermedad. Estas cifras ponen de presente la importancia de reforzar las medidas de prevención durante los periodos en los que aumenta la circulación de virus respiratorios.
Según la información compartida para esta temporada, la variabilidad climática asociada al Fenómeno del Niño podría extenderse hasta comienzos de 2027, por lo que las recomendaciones de higiene cobran relevancia en las actividades cotidianas.
Lavado de manos y manejo de pañuelos
Una de las medidas básicas para reducir la transmisión de microorganismos consiste en mantener una adecuada higiene de las manos. La recomendación es lavarlas con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de comer, después de toser, estornudar o sonarse, después de utilizar el baño y al regresar a casa.
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También es importante prestar atención a la manera en que se manejan las secreciones respiratorias. Utilizar un pañuelo desechable al sonarse o estornudar y desecharlo inmediatamente después de usarlo evita que quede expuesto y pueda entrar en contacto con otras personas o superficies.
Degy González, marketing manager LATAM para Kleenex, destacó la importancia de incorporar estos comportamientos a la rutina diaria: "Cuando el clima cambia tan rápido, el cuidado comienza en la higiene personal", señaló González, quien agregó que acciones como el lavado de manos y el uso adecuado de pañuelos pueden contribuir a reducir los contagios dentro del hogar.
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Limpiar las superficies de uso frecuente
La prevención también debe extenderse a los objetos que se manipulan constantemente. Manijas, teléfonos, mesones y juguetes son algunos de los elementos que pueden entrar en contacto con secreciones respiratorias y, por eso, conviene mantenerlos limpios.
Para estas labores puede utilizarse agua y jabón o productos con detergente, prestando especial atención a las superficies que son compartidas por varias personas durante el día.
¿Cuándo utilizar tapabocas?
Si una persona presenta síntomas respiratorios, el uso de tapabocas puede ayudar a reducir la posibilidad de transmitir el virus a quienes se encuentran a su alrededor. Esta medida adquiere especial importancia cuando en el hogar hay personas que pueden presentar un mayor riesgo de complicaciones.
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Además de utilizar protección cuando sea necesario, se recomienda mantener buenos hábitos de higiene, evitar el contacto cercano con otras personas mientras se presentan síntomas y prestar atención a la evolución del cuadro respiratorio.
Durante la temporada de lluvias, medidas sencillas como lavarse las manos, cubrirse al toser o estornudar, desechar correctamente los pañuelos y limpiar objetos de uso frecuente pueden incorporarse fácilmente a la rutina. Estos comportamientos no eliminan por completo el riesgo de infección, pero forman parte de las acciones que pueden contribuir a limitar la propagación de virus respiratorios.