La salud digestiva se ha convertido en una preocupación creciente en Colombia, aunque muchas veces pasa desapercibida. Inflamación abdominal, digestión lenta, estreñimiento o sensación de pesadez son síntomas tan comunes que han sido normalizados.
Sin embargo, detrás de estas molestias podría existir un problema más profundo. De acuerdo con cifras de la Asociación de Gastroenterología, más del 80 % de los colombianos ha presentado problemas digestivos en algún momento de su vida, mientras que el 53 % de los adultos ha experimentado distensión abdominal.
Estos datos indican que probablemente millones de personas conviven con alteraciones intestinales sin identificarlas como un desequilibrio de la microbiota.
El problema de salud que afecta a 8 de cada 10 colombianos
Este desequilibrio, conocido como alteración de la flora intestinal, no solo afecta la digestión, sino también el bienestar general y el metabolismo. El intestino, considerado hoy como un factor clave en la salud integral, depende de una microbiota equilibrada para funcionar correctamente. Cuando esta se altera, aparecen síntomas que impactan la calidad de vida.
Ante este panorama, ha surgido en Colombia un enfoque diferente para abordar estas molestias: la nutrición funcional. Eliana Valencia, fundadora de Fibribion, explica que la creación de esta solución nació de la necesidad de ofrecer una respuesta fisiológica y respetuosa con el organismo.
A diferencia de los laxantes tradicionales, que fuerzan el movimiento intestinal de manera mecánica, Fibribion se centra en la nutrición funcional inteligente, con el objetivo de cuidar el intestino desde adentro, utilizando la ciencia para acompañar los procesos naturales del cuerpo.
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“La efectividad de esta solución, se debe a que su componente principal es Fibersol®-2, una maltodextrina (fibra) resistente a la digestión, que cuenta con más de 30 años de investigación clínica y estudios que avalan sus beneficios. El diferencial técnico de esta fibra es su comportamiento dentro del cuerpo, pues al no ser digerida en el intestino delgado, llega intacta al colon. Una vez en el colon, se somete a un proceso de fermentación lenta y controlada por parte de la microflora; lo cual produce ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, el propionato y el acetato, que son esenciales para mantener la barrera intestinal saludable y reducir la inflamación”, afirma Valencia.
Esa fermentación selectiva favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), específicamente el butirato, propionato y acetato. Estos compuestos son fundamentales para nutrir las células del colon, fortalecer la barrera intestinal y mantener un ambiente saludable que previene el crecimiento de bacterias nocivas.
"En ensayos controlados, el consumo de Fibersol®-2 ha demostrado incrementar significativamente el volumen de las heces y mejorar la frecuencia de las evacuaciones en personas con tendencia al estreñimiento. Al ser una fibra de baja viscosidad y alta solubilidad, mejora la consistencia fecal sin provocar malestar, permitiendo que el tránsito intestinal recupere su ritmo natural de forma fisiológica", explica la marca.
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¿Qué otros beneficios tiene?
Además del beneficio digestivo, Valencia indica que las investigaciones han explorado el impacto metabólico de esta fibra. Estudios sobre la saciedad indican que el componente ayuda a retrasar la sensación de hambre después de las comidas. Esto ocurre porque la fibra estimula la liberación de hormonas intestinales como el péptido YY (PYY) y el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), encargadas de la saciedad y el apetito.
Asimismo, su ingesta ayuda a moderar la respuesta de la glucosa y la insulina postprandial, contribuyendo a un equilibrio metabólico integral.
Sin embargo, antes de consumir cualquier medicamento o suplemento, es aconsejable consultar con un profesional de la salud para evitar posibles efectos adversos o complicaciones.