Cada año, durante las vacaciones de mitad de año, los bancos de sangre en Colombia enfrentan una reducción significativa en sus reservas. La disminución de donantes habituales, especialmente estudiantes universitarios que salen de sus ciudades o cambian sus rutinas durante el receso académico, genera una presión adicional sobre el sistema de salud y pone en riesgo la disponibilidad de componentes sanguíneos para pacientes que los necesitan.
En este contexto, especialistas en salud hacen un llamado a derribar creencias erróneas que continúan alejando a miles de jóvenes de la donación de sangre. Coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial del Donante de Sangre, celebrado cada 14 de junio, expertos advierten que gran parte del problema no radica en la falta de solidaridad de las nuevas generaciones, sino en la persistencia de mitos que desincentivan su participación.
Carlos Arturo Daza, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Corporación Universitaria Iberoamericana (IBERO), aseguró que existe una brecha de información que afecta principalmente a centennials y millennials, quienes en muchos casos creen que ciertas decisiones relacionadas con su estilo de vida les impiden convertirse en donantes.
Uno de los mitos más extendidos tiene que ver con los tatuajes y los piercings. Durante años, muchas personas asumieron que estas modificaciones corporales representaban una exclusión permanente para donar sangre. Sin embargo, la evidencia científica y los protocolos vigentes indican que esto no es cierto.
De acuerdo con los lineamientos actuales de la Red Nacional de Bancos de Sangre, quienes tengan tatuajes o perforaciones pueden donar sin inconvenientes una vez haya transcurrido un periodo de 12 meses desde la última intervención. Cumplido este tiempo, la persona puede participar en jornadas de donación de manera segura, siempre que supere la valoración médica previa.
Otro aspecto que genera dudas entre los jóvenes es el uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos. Los expertos explican que este hábito, por sí solo, no constituye una causal automática de exclusión. La aptitud para donar depende principalmente del estado general de salud del candidato y de la evaluación médica realizada antes de la extracción de sangre.
La institución académica también destaca que donar sangre puede representar beneficios para quienes participan en estas jornadas. Antes de cada procedimiento, los voluntarios reciben una evaluación básica de salud que incluye control de signos vitales, medición de la presión arterial y análisis de hemoglobina. Además, la sangre recolectada pasa por procesos de tamizaje que permiten detectar oportunamente algunas infecciones.
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Según los especialistas, la donación tampoco debilita el organismo, como suelen creer algunas personas. Por el contrario, el cuerpo responde estimulando la producción de nuevas células sanguíneas a través de la médula ósea, un proceso natural de renovación que contribuye al equilibrio del sistema circulatorio.
La necesidad de sumar más jóvenes a esta causa también responde a la diversidad genética de Colombia. Los expertos recuerdan que la compatibilidad sanguínea no depende únicamente de los grupos A, B, AB u O. Existen características genéticas específicas, conocidas como fenotipos sanguíneos, que pueden variar entre poblaciones afrodescendientes, indígenas, mestizas y otros grupos étnicos.
Por esta razón, ampliar la base de donantes resulta fundamental para mejorar la atención de pacientes que requieren tratamientos complejos, como aquellos diagnosticados con cáncer o enfermedades hematológicas, donde encontrar sangre altamente compatible puede marcar la diferencia en el éxito de los procedimientos médicos.
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“Los jóvenes quieren ayudar, pero muchas veces creen equivocadamente que sus hábitos o estilos de vida los excluyen. Es necesario actualizar la información y promover una cultura basada en la ciencia”, señaló Daza.
Con este mensaje, los expertos buscan que la donación de sangre deje de verse como una respuesta ocasional ante emergencias y se convierta en una práctica permanente de solidaridad, prevención y cuidado de la salud, especialmente entre las nuevas generaciones que pueden contribuir a salvar miles de vidas cada año.