La fecha que aparece en los envases y empaques de los alimentos tiene un propósito importante, el de orientar a los consumidores sobre el tiempo en el que el producto mantiene su mejor calidad.
Sin embargo, muchas personas creen que, al llegar ese día, el alimento deja automáticamente de ser seguro para comer y termina en la basura. Según expertos en seguridad alimentaria, esa interpretación no siempre es correcta y contribuye al desperdicio de grandes cantidades de comida en buen estado.
¿Qué significa realmente la fecha de vencimiento de los alimentos?
Según un informe publicado por Deutsche Welle, especialistas en seguridad alimentaria explican que, en la mayoría de los casos, la fecha impresa en el envase indica el período durante el cual el fabricante garantiza la mejor calidad del producto, como su sabor, textura o aroma. Esto no significa necesariamente que el alimento represente un riesgo para la salud una vez esa fecha haya pasado.
Parte del problema, señalan los expertos, es la confusión que generan las etiquetas, especialmente en países como Estados Unidos, donde existen distintos términos y no hay una norma única que los unifique, salvo en el caso de los alimentos para bebés. No obstante, en la Unión Europea y en varios países de América Latina las normas diferencian claramente entre la "fecha de caducidad" y el "consumir preferentemente antes de".
Por esta razón, muchas personas desechan productos apenas pasa la fecha del envase, aunque todavía sean seguros para consumir.
Los especialistas insisten en que calidad no es lo mismo que seguridad. Donald Schaffner, experto en seguridad alimentaria de la Universidad de Rutgers y Rachel Zemser, científica de alimentos del área de la Bahía de San Francisco, explican que “un alimento puede perder parte de su frescura con el paso del tiempo, pero seguir siendo apto para el consumo si se ha conservado correctamente”.
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Asimismo, manifiestan que “los alimentos como las conservas, los enlatados, las bebidas vegetales y otros productos secos suelen durar mucho más allá de la fecha impresa”, siempre que hayan sido almacenados en buenas condiciones.
No obstante, los expertos hacen una excepción con los alimentos muy perecederos, como la carne, el pollo y el pescado, ya que pueden desarrollar bacterias peligrosas y requieren un manejo mucho más cuidadoso.
Con el paso del tiempo, bacterias como la Listeria, la E. coli y la Salmonella pueden multiplicarse en los alimentos y aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos. "La mayoría de las bacterias necesitan humedad y aire para crecer y prosperar, por lo que los productos muy secos durarán, pero yo no me arriesgaría con la carne", indica Zemser.
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¿Cuándo se deben desechar los alimentos?
Antes de desechar un alimento, los expertos recomiendan revisar señales evidentes de deterioro, como la presencia de moho, malos olores o cambios importantes en el color o la textura. Si no presenta estas características y ha sido almacenado de forma adecuada, es posible que aún pueda consumirse sin inconvenientes.
Sin embargo, en el caso de los alimentos perecederos, Schaffner advierte que no es suficiente revisar su aspecto, olor o sabor para saber si son seguros, ya que las bacterias que pueden causar enfermedades no se pueden ver a simple vista.
Por último, para evitar el desperdicio de comida, aconsejan planificar mejor las compras para evitar que los productos permanezcan demasiado tiempo almacenados y terminen desechándose innecesariamente.