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¿Cuál es la temperatura ideal para alisar el cabello sin dañarlo? Expertos lo explican

Elegir correctamente el nivel de calor y aplicar una técnica adecuada puede marcar la diferencia entre un peinado duradero y una melena saludable, según especialistas en cuidado capilar.

Por esto debe cuidarle el cabello a los niños
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Lograr un alisado impecable o un peinado de larga duración no depende de utilizar la temperatura más alta de una plancha o herramienta de calor. Por el contrario, expertos en cuidado capilar aseguran que el verdadero secreto está en adaptar el nivel de calor al tipo de cabello, una práctica que ayuda a proteger la fibra capilar y a conservar su apariencia saludable.

De acuerdo con especialistas de Dyson, cada tipo de cabello responde de manera distinta al calor debido a diferencias en su grosor, textura y resistencia. Por eso, aplicar una temperatura superior a la necesaria no ofrece mejores resultados, sino que puede acelerar el desgaste de la cutícula, provocar puntas abiertas y disminuir el brillo natural del cabello.

En ese sentido, la recomendación para quienes tienen cabello fino o delgado es trabajar con una temperatura cercana a los 165 grados Celsius. Al tratarse de una fibra más delicada, este nivel de calor suele ser suficiente para modificar la forma del cabello sin exponerlo a un daño innecesario.

Para las personas con cabello de grosor medio o textura ondulada, los expertos indican que una temperatura de aproximadamente 185 grados Celsius ofrece un equilibrio entre definición y protección, permitiendo conseguir un acabado duradero sin someter la fibra capilar a un estrés térmico excesivo.

Cómo tener un cabello saludable
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En el caso del cabello grueso, abundante o con rizos muy cerrados, la recomendación asciende hasta los 210 grados Celsius. Estas texturas suelen requerir una mayor cantidad de calor para moldearse, aunque siempre se aconseja evitar sobrepasar ese límite y reducir al mínimo el número de pasadas sobre cada mechón.

La tecnología también influye en el cuidado del cabello

Los especialistas destacan que, además de la temperatura, la elección de la herramienta es determinante para minimizar los efectos del calor. Actualmente existen dispositivos diseñados para distribuir mejor la temperatura y reducir el tiempo de exposición.

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Entre las alternativas disponibles se encuentran secadores con sistemas inteligentes que monitorean constantemente el calor para proteger el brillo natural del cabello. También hay herramientas capaces de alisar mientras secan mediante potentes flujos de aire, eliminando la necesidad de utilizar placas calientes tradicionales, como la Dyson Supersonic, Dyson Airstrait, Dyson Corrale o Dyson Airwrap.

Otras opciones incorporan placas flexibles que sujetan mejor cada mechón para conseguir el mismo resultado con menos pasadas, mientras que algunas tecnologías emplean corrientes de aire para formar ondas, rizos o aportar volumen sin recurrir a temperaturas extremas.

La preparación del cabello hace la diferencia

Los expertos coinciden en que un buen resultado no depende únicamente de la herramienta utilizada. La preparación previa del cabello es igual de importante para evitar daños.

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Salvo en los dispositivos diseñados específicamente para trabajar sobre cabello húmedo, la recomendación es asegurarse de que el cabello esté completamente seco antes de iniciar el peinado. De esta manera se evita que el exceso de humedad incremente el impacto del calor sobre la fibra capilar.

Asimismo, dividir el cabello en secciones pequeñas facilita una distribución uniforme del calor y permite moldear cada mechón con mayor precisión. Esta técnica reduce la necesidad de repetir varias veces el mismo movimiento sobre una zona específica, disminuyendo el desgaste de la cutícula.

En conclusión, conseguir un cabello liso, unas ondas marcadas o rizos definidos ya no significa exponer la melena a temperaturas extremas. Elegir el nivel de calor adecuado según el tipo de cabello, utilizar herramientas que optimicen el proceso y aplicar una técnica correcta son factores que permiten transformar el peinado sin comprometer la salud, la resistencia y el brillo natural de la fibra capilar.

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