Una urgencia veterinaria puede convertirse en un gasto inesperado para cualquier familia. Un accidente, una enfermedad repentina o la necesidad de realizar exámenes especializados son situaciones que pueden obligar a los propietarios de perros y gatos a buscar recursos adicionales para cubrir la atención.
En Colombia, este escenario tiene un alcance importante. Según el Dane, el 67 % de los hogares convive con al menos un animal de compañía, es decir, cerca de 4,4 millones de familias. Al mismo tiempo, el mercado de productos y servicios para mascotas continúa creciendo y Euromonitor proyecta que el gasto en este sector llegará a $6,1 billones al cierre de 2026.
Uno de los factores que explica el aumento de los costos es la evolución de la medicina veterinaria. Actualmente existen tecnologías como ecografías y resonancias, además de profesionales especializados en áreas como cardiología, oncología y dermatología. A esto se suman el precio de medicamentos e insumos y el impacto de la inflación, especialmente en productos importados.
¿Cómo afrontar una emergencia veterinaria?
El problema aparece cuando una familia no cuenta con dinero reservado para atender una situación de este tipo. En algunos casos, los propietarios pueden recurrir a tarjetas de crédito o endeudamiento informal, mientras que retrasar una consulta puede agravar el estado de salud del animal.
“Una urgencia veterinaria puede representar un gasto inesperado y significativo”, explicó Freddy Parada, gerente de Asuntos Financieros de Compensar, quien advirtió que aplazar la atención por razones económicas puede hacer que una condición inicialmente sencilla se convierta en un problema más complejo.
Una alternativa para anticiparse a estos gastos son los planes de previsión para mascotas. Su propósito es convertir una eventual factura elevada en un pago periódico y contar con respaldo cuando se presente una emergencia.
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Dependiendo del plan, pueden incluir atención por accidente o enfermedad, consultas presenciales o a domicilio, exámenes de laboratorio, diagnósticos y responsabilidad civil. También pueden ofrecer servicios adicionales como guardería, baño y orientación telefónica las 24 horas.
Desde Compensar señalan que estos mecanismos buscan facilitar el acceso a servicios veterinarios para sus afiliados de categorías A y B y evitar que una emergencia comprometa otros gastos del hogar.
La prevención también es clave
Además de contar con respaldo financiero, los especialistas recomiendan mantener las vacunas al día, realizar controles periódicos y garantizar una alimentación adecuada. Detectar a tiempo cualquier cambio en la salud de la mascota puede ayudar a evitar complicaciones.
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Para las familias colombianas, planificar estos gastos puede marcar la diferencia entre enfrentar una emergencia con mayor tranquilidad o asumir una deuda inesperada cuando el animal necesite atención.