Durante años, hablar de belleza estaba relacionado principalmente con el cuidado personal y la utilidad de los productos. Una plancha para el cabello servía para alisar, un secador para arreglar el pelo y una crema o mascarilla para cuidar la piel y el cuero cabelludo. La elección estaba marcada, en buena parte, por aspectos como el precio, la calidad y el resultado que ofrecía cada artículo.
Ahora, esa forma de consumir belleza está cambiando. Los productos ya no buscan únicamente cumplir una función, pues también pretenden conectar con la personalidad de quien los usa, hacer parte de sus rutinas y, en algunos casos, convertirse en objetos que las personas quieran mostrar, compartir e incluso coleccionar.
Esta transformación hace parte de la llamada “belleza experiencial”, una tendencia que está tomando fuerza en Colombia y que apuesta por combinar desempeño, diseño, entretenimiento y conexión emocional.
La “belleza” que también quiere ser una experiencia
El consumidor actual está más informado y, antes de comprar, investiga los beneficios de un producto y compara experiencias. Por eso, la decisión de compra no depende únicamente de sus características técnicas, sino también de la relación que logra establecer con la marca.
En este escenario se encuentra Cosmos, una compañía que cerró el primer semestre de 2026 con un crecimiento del 84 % frente al mismo periodo del año anterior. De acuerdo con la empresa, este resultado estuvo impulsado por sus diferentes canales de venta, la llegada a nuevos aliados y el crecimiento en el canal tradicional.
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Uno de los principales motores de ese desempeño son los productos eléctricos capilares, que actualmente representan el 64 % de las ventas totales de la compañía. En esta categoría se encuentran referencias como la Plancha Pollux, el Secador Sagitta y la Multi-Styler Velvet.
La apuesta no se limita a crear herramientas para el cuidado personal. La estrategia busca que esos productos también tengan una identidad visual y emocional que los haga atractivos para el consumidor.
Andrés Betancur, gerente general y cofundador de Cosmos, señaló que la compañía busca desarrollar soluciones que, además de responder a una necesidad técnica, generen “conexión emocional, identidad y deseo” en los consumidores.
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Uno de los ejemplos de esta estrategia es la colección inspirada en Toy Story, que busca combinar belleza y entretenimiento.
La propuesta incluye jabones de manos con voces y mascarillas faciales que transforman visualmente al usuario en un personaje. De esta manera, productos que normalmente hacen parte de una rutina cotidiana incorporan elementos de juego y entretenimiento.
La apuesta también busca conectar a dos generaciones, la nostalgia de los adultos que crecieron con estos personajes y la diversión de los niños. Así, una actividad cotidiana puede convertirse en un momento de interacción familiar.
La tendencia también se refleja en la manera como los consumidores se relacionan visualmente con estos productos. En ExpoBelleza 2026, la compañía reportó un alto flujo de visitantes, atraídos por el diseño y las novedades de películas y series animadas.
La compañía asegura que existe un consumidor que busca productos “dignos de mostrar”, es decir, artículos que no solo cumplan una función, sino que también puedan integrarse a su estilo de vida.
Así, el cambio en el sector no está únicamente en lo que hace una plancha, un secador o una mascarilla, sino en la experiencia que estos productos pueden generar. La belleza empieza a dejar de ser únicamente una cuestión de utilidad para convertirse también en una forma de expresión, entretenimiento y conexión con los consumidores.