De día, Leonel Muñoz, diseña proyectos de hidrología y lidera una firma de ingeniería ambiental, de noche, hace girar acetatos de hasta tres millones de pesos bajo el nombre de "Leo Vinilo". Con la precisión de un ingeniero y el alma de un melómano, Leo está rescatando la tensión mágica del formato físico y llevando la identidad salsera de Cali desde las discotecas locales hasta escenarios internacionales.
La huella de una herencia
Para Leo Muñoz, de 44 años, la vida siempre había tenido una estructura clara. Como ingeniero ambiental, con una maestría en Administración de Negocios y una especialización en Hidrología, su día a día transcurría entre licitaciones con el Estado, interventorías y proyectos de sostenibilidad. Era, según sus propias palabras, un hombre enfocado en "montar empresa y escribir libros, (lleva dos)". La música como medio de vida no estaba en el radar.
Sin embargo, el destino tenía un ritmo diferente preparado para él. Hace 15 años, tras el fallecimiento de su padre, Leonel Muñoz, Leo (hijo), heredó algo más valioso que cualquier propiedad: una colección de vinilos de salsa.
Al mirar las fotos de su infancia, rodeado de aquellos grandes discos negros, la nostalgia lo invadió. Supo que esos acetatos lo mantendrían conectado con el legado y la memoria de su padre, (también coleccionista), y decidió no solo conservar la colección de su "viejo", sino expandirla. Hoy, cuenta con un tesoro de más de 800 vinilos.
El nacimiento de "Leo Vinilo"
A pesar de la competencia, Leo Muñoz comprendió rápidamente una premisa fundamental:
"No es quien más discos tenga, sino quien más se conecte con la gente y pueda mostrar lo que tiene". Y la colección de vinilos de salsa romántica en Cali que tiene Leo, es la joya de la corona.
Es por eso que el año 2023 decidió llevar su pasión a las plataformas digitales. Empezó a subir videos de salsa en TikTok, Instagram y facebook y la respuesta fue abrumadora. Hoy son más130.000 seguidores; toda una comunidad que vibra bajo la misma pasión y baila el mismo ritmo.
Esta tracción digital rápidamente se materializó en el mundo físico. Comenzó a recibir llamadas para tocar en distintos sitios. Al principio, lo hacía gratis, impulsado por el deseo de mostrarse y perder el miedo al público.
Hoy, convertido en un DJ profesional, es el único que toca salsa romántica en vinilo en Cali y aprovecha la flexibilidad de ser dueño de su propia empresa para manejar sus tiempos, y hacer de su hobby un arte.
La cátedra de la salsa de alcoba
El estilo de Leo no es la salsa rápida de golpe duro; su corazón pertenece a la salsa romántica, a ese sonido característico de finales de los ochenta en adelante, que puso a bailar apambichao y suave a los enamorados. Artistas como Eddie Santiago, Jerry Rivera, Lalo Rodríguez, Víctor Manuelle, Guayacán y, muy especialmente, el Grupo Niche, son los protagonistas de sus sets.
Pero "Leo Vinilo" no solo pone música, él cuenta historias. Sus presentaciones son verdaderas clases magistrales donde le entrega al público datos curiosos, la historia detrás de las orquestas, el nombre del arreglista y el año de lanzamiento de las canciones. Hace una cronología en vivo, lo que lo ha convertido en el favorito de los seguidores de la "salsa de alcoba".
Su conexión con la música es profundamente personal y local. Canciones como Se pareció tanto a ti del Grupo Niche lo conectan directamente con las calles de su natal Cali, mientras que joyas como Una vez más del puertorriqueño Glenn Monroig demuestran la profundidad de su catálogo.
La tensión del acetato y la democratización de la fiesta
Lo que verdaderamente diferencia a Leo de otros DJs es el formato. Tocar con vinilos no es solo reproducir una canción; es una experiencia inmersiva que requiere destreza y genera una "tensión total" ante el riesgo de que la aguja salte o el disco esté rayado. Es un encuentro crudo y nostálgico con la música.
El público sabe que detrás de cada disco hay tiempo, esfuerzo y mucho dinero (algunas de estas piezas de colección alcanzan valores de hasta 3 millones de pesos). Al ver a Leo en acción, los asistentes viajan en el tiempo y experimentan cómo se vivía la rumba en Cali, en sus raíces más puras.
Leonel es consciente de que está surfeando una ola cultural histórica. Su público fue el que creció escuchando la "salsa motelera" en Cali, que hoy está en los 30, 40 o 50 años de edad y puede pagar por verlo en escena.
Lo fantástico es que hoy por hoy la salsa romántica no es tenido como algo menor, ni por basura, como sucedió en su momento, donde la salsa dura o de golpe, acaparaba toda la atención. Desde hace una década, aproximadamente, en Cali cobró relevancia la figura del DJ de salsa romántica. Tanto, se regó a otras ciudades de Colombia.
Otro aspecto es que la salsa ya no es exclusiva de los estratos populares; ha roto barreras sociales y económicas. Hoy, restaurantes y discotecas de todos los niveles abren espacios para esta música, consolidándola como una marca y un atractivo turístico indispensable de la identidad caleña.
El futuro de Leo Vinilo
Hoy, Leo Muñoz ha logrado la hazaña de convertir su pasión más íntima en un estilo de vida rentable que lo conecta profundamente con su ciudad.
Pero su visión no se detiene en las fronteras de Cali ni en el público tradicional. Su próximo gran objetivo, comenzando por sus planes en Miami, es llevar esta experiencia a nuevos sectores socioeconómicos y a otras comunidades latinas. "Leo Vinilo" no solo quiere mantener vivo el legado de su padre, sino asegurarse de que la salsa romántica siga girando, educando y enamorando a nuevas audiencias alrededor del mundo.