Las redes sociales han impulsado una nueva forma de hablar sobre los hábitos de todos los días, el maxing. El término se usa para describir la idea de llevar al máximo una actividad o característica, desde hacer ejercicio y cuidar la apariencia hasta intentar optimizar distintos aspectos de la vida.
Aunque algunas de estas prácticas pueden limitarse a hábitos cotidianos, el concepto también está relacionado con tendencias que llevan la búsqueda de una mejor apariencia a niveles extremos. Especialistas han advertido especialmente sobre el fenómeno del looksmaxing, debido a que algunas de las prácticas difundidas en internet pueden representar riesgos físicos y afectar la relación de los jóvenes con su propia imagen.
¿Qué es el maxing y por qué genera preocupación?
El sufijo “-maxing” proviene de la idea de maximizar algo y tiene antecedentes en la cultura de los videojuegos, donde términos como min-maxing se usaban para describir la optimización de determinadas características de un personaje. Con el tiempo, la expresión pasó a utilizarse en internet para hablar de diferentes formas de autooptimización.
Una de sus expresiones más conocidas es el looksmaxing, centrado en mejorar la apariencia física. Dentro de esta tendencia se suele hablar de softmaxing, asociado con prácticas como el cuidado de la piel, el ejercicio, la alimentación, el arreglo personal y la forma de vestir. Estas actividades no necesariamente son perjudiciales por sí mismas, aunque los especialistas advierten que también pueden convertirse en conductas excesivas.
El problema aparece cuando la búsqueda de cambios físicos lleva a métodos más extremos. El denominado hardmaxing puede incluir procedimientos invasivos, dietas muy restrictivas, uso de esteroides o prácticas sin respaldo médico. Expertos han advertido sobre comportamientos como intentar modificar la estructura del rostro mediante golpes y sobre el uso de sustancias promovidas en redes sociales.
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La Universidad de Michigan también ha señalado que algunas prácticas difundidas dentro del looksmaxing pueden relacionarse con problemas de imagen corporal y conductas alimentarias perjudiciales. Entre los comportamientos extremos mencionados aparecen las restricciones severas de comida y los intentos de modificar los rasgos faciales mediante métodos peligrosos.
La presión puede aumentar cuando las redes sociales convierten la apariencia en una especie de competencia. Algunos jóvenes incluso recurren a aplicaciones que califican sus rostros mediante inteligencia artificial, lo que puede aumentar la preocupación por características como la mandíbula, los pómulos o la piel.
Por eso, los especialistas diferencian entre hábitos de cuidado personal y conductas que pueden poner en riesgo la salud. El hecho de que una práctica sea presentada como una forma de “mejorarse” en redes sociales no significa que sea segura, especialmente cuando implica procedimientos, sustancias o cambios extremos en la alimentación.
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Un estudio publicado en el Journal of Stomatology, Oral and Maxillofacial Surgery analizó recientemente contenidos relacionados con looksmaxing y encontró una importante presencia de publicaciones sobre prácticas estéticas potencialmente peligrosas. Los autores también identificaron narrativas que presentan estas conductas como formas de superación personal y que pueden contribuir a normalizar los riesgos.