En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invitó a los oyentes a redescubrir el Reino de Dios como el mayor tesoro que una persona puede encontrar. A partir del Evangelio de San Mateo (13, 44-52), explicó que las parábolas del tesoro escondido, la perla de gran valor y la red de pescadores muestran que el encuentro con Dios transforma la vida, llena el corazón de alegría y lleva a reorganizar las prioridades para conservar ese don.
El prelado destacó que la fe no debe vivirse de manera superficial o esporádica, sino como una relación constante con Dios, alimentada por la oración, la Palabra y los sacramentos. También reflexionó sobre el llamado a dar frutos de amor, justicia y misericordia, recordando que la vida culminará en un encuentro con Dios, quien juzgará a cada persona con amor, pero también con justicia.
Finalmente, monseñor De Brigard aseguró que quien encuentra a Dios descubre la fuente más profunda de la alegría y el sentido de la vida. Invitó a los creyentes a preguntarse si el Reino de Dios reina verdaderamente en su corazón, en sus familias y en el país, convencido de que solo desde el amor, la misericordia, el perdón y la solidaridad es posible construir una sociedad más humana. "Si han encontrado a Dios, lo tienen todo", concluyó.