Publicidad

Reciba notificaciones de Blu Radio para tener las principales noticias de Colombia y el mundo.
No activar
Activar

Publicidad

Pentecostés y el “ruido de Dios”: el mensaje de Rafael de Brigard sobre el Espíritu Santo

El sacerdote aseguró que la presencia de Dios no puede convertirse en una experiencia pasiva o simplemente rutinaria.

Biblia - religión

El sacerdote Rafael de Brigard compartió una reflexión centrada en la celebración de Pentecostés y en el papel del Espíritu Santo dentro de la vida de los creyentes. Durante su mensaje dominical, insistió en que la fe no debe vivirse desde la indiferencia ni la rutina, sino como una experiencia que transforme, sacuda y motive a actuar.

El religioso explicó que, en medio de un mundo marcado por la incertidumbre y la agitación, la vida espiritual adquiere un valor todavía más importante. Según señaló, dedicar tiempo a la oración, la escucha de la palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia permite encontrar esperanza, orientación y fortaleza.

¿Qué dijo Rafael de Brigard sobre Pentecostés?

Durante su intervención, De Brigard recordó el significado de Pentecostés, celebración cristiana que conmemora la llegada del Espíritu Santo sobre los apóstoles, según narran los Hechos de los Apóstoles.

El sacerdote leyó varios fragmentos bíblicos relacionados con ese momento y destacó especialmente las imágenes descritas en las Escrituras: el viento fuerte, el ruido proveniente del cielo y las lenguas de fuego que descendieron sobre los discípulos.

A partir de esas referencias, afirmó que la presencia de Dios en la vida de las personas debería sentirse como “un ruido del cielo” capaz de despertar, mover y transformar.

“Dios no vino a arrullar a nadie”

Uno de los mensajes más contundentes de la reflexión estuvo relacionado con la forma en que, según De Brigard, debe entenderse la fe cristiana.

El sacerdote aseguró que la presencia de Dios no puede convertirse en una experiencia pasiva o simplemente rutinaria. Por el contrario, señaló que la fe debería cuestionar, impulsar y generar cambios reales en la vida cotidiana.

Publicidad

“Dios no vino a arrullar a nadie”, expresó durante la reflexión, al explicar que la experiencia espiritual tendría que producir inquietud interior, compromiso y búsqueda constante de transformación personal.

Además, advirtió sobre el riesgo de caer en lo que definió como una “tibieza espiritual”, es decir, una relación distante o superficial con la fe.

Otro de los puntos centrales del mensaje fue la manera en que describió la acción del Espíritu Santo dentro de las comunidades.

Publicidad

De Brigard recordó que, según el relato bíblico, los apóstoles comenzaron a hablar distintos idiomas después de recibir el Espíritu Santo, permitiendo que personas de diferentes regiones pudieran comprender el mensaje.

Para el sacerdote, ese episodio simboliza la capacidad de la fe para derribar divisiones, superar prejuicios y acercar a las personas.

En ese contexto, afirmó que el cristianismo debe promover:

  • La paz.
  • El perdón.
  • La solidaridad.
  • La escucha.
  • La reconciliación.

También sostuvo que los creyentes tienen la responsabilidad de llevar esperanza y acompañamiento espiritual a quienes atraviesan momentos difíciles o no conocen el mensaje religioso.

En la parte final de su reflexión, el sacerdote insistió en que la celebración de Pentecostés no debería quedarse únicamente en actos litúrgicos o momentos de oración dentro de la iglesia.

Según explicó, la experiencia espiritual debe reflejarse en las acciones diarias, en la convivencia familiar y en la manera de relacionarse con otras personas.

Escuche la reflexión completa en el audio adjunto:

Publicidad

Publicidad

Publicidad