La misión Artemis II marcó un punto de inflexión en la exploración espacial tras el regreso seguro de sus cuatro astronautas a la Tierra. Más allá del viaje alrededor de la Luna, el logro científico vuelve a poner sobre la mesa un objetivo que durante décadas parecía lejano: la presencia permanente del ser humano fuera del planeta.
En diálogo con Noticias de la Mañana de Blu Radio, el físico y astrofísico del Observatorio de la Universidad Nacional, Santiago Vargas, explicó que esta misión "Abre una nueva puerta en donde ya no nos interesa simplemente ir a la luna, pisarla, dejar instrumentos, sino estamos pensando ya en una presencia permanente de seres humanos en la Luna y es la primera vez en la historia de la humanidad que esto pasa", indicó.
Para el experto, el verdadero salto histórico está en que la humanidad empieza a mirar el espacio no solo como un territorio de exploración, sino como un lugar habitable.
"En el futuro recordaremos esta misión como la puerta que abrió ese paso del ser humano en el espacio, pero ya no para mirar al cielo, sino para habitarlo", afirmó.
Uno de los puntos más relevantes del nuevo programa lunar es la intención de construir una base en el polo sur de la Luna, una zona estratégica por la presencia de agua congelada. Según Vargas, estos depósitos permitirían extraer hidrógeno y oxígeno, recursos fundamentales para la respiración y la producción de combustible.
Además, señaló que el propio suelo lunar podría convertirse en materia prima para levantar estructuras. "También sabemos que se puede utilizar el propio material lunar para poder construir", explicó, al advertir que esto también abre la puerta a la minería espacial como una realidad en las próximas décadas.
Sobre el regreso de la nave Orión, Vargas destacó la complejidad física del proceso. La cápsula ingresó a la atmósfera a cerca de 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas extremas y un descenso controlado por once paracaídas antes del amerizaje final.
"La temperatura, como bien mencionas, llega a la mitad de la temperatura de la superficie solar, o sea, una cosa bestial", dijo el astro físico, al subrayar que, aunque gran parte del proceso se simula previamente, siempre existe un riesgo alto en una misión de este tipo.
La conversación también abordó el papel que podrían asumir actores privados como SpaceX o Blu Origin en una futura explotación comercial de recursos lunares. Vargas advirtió que el desafío no será solo tecnológico, sino jurídico y geopolítico, para evitar que en el espacio se repitan dinámicas de colonización y extracción descontrolada ya vistas en la Tierra.
Finalmente, el experto resaltó el papel de la inteligencia artificial como una herramienta clave en la nueva exploración espacial. "Entonces, tenemos ahora un nuevo aliado muy importante para la exploración del espacio y eso es una realidad y esta misión lo evidenció porque ya tenía ese quinto astronauta que nadie vio, pero estaba haciendo su trabajo sin dormir, sin cansarse y ahí estuvo acompañando a estos cuatro astronautas que viajaron a ese paseo lunar", concluyó.
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