Colombia sigue avanzando en torno cómo proteger a los menores de edad frente a los riesgos de internet, pero la implementación de estas medidas trae consigo el dilema acerca de comprobar quién puede acceder a ciertas plataformas sin recopilar información personal innecesaria.
Este tema cobró relevancia con la Ley 2489 de 2025 y el Decreto 769 de 2026, normas que establecen responsabilidades para plataformas digitales, instituciones educativas, familias y entidades públicas en la protección de niños, niñas y adolescentes en entornos digitales. También hace parte del debate actual la posibilidad de exigir mecanismos de verificación de edad para limitar el acceso de menores a algunas redes sociales.
Según un análisis entregado por Namirial, proveedor de servicios de confianza e identidad digital, uno de los principales problemas de los sistemas actuales es que muchas plataformas dependen únicamente de la edad que declara el propio usuario, un mecanismo que puede ser fácilmente evadido.
La compañía señala que el reto está en crear herramientas capaces de confirmar si una persona cumple una condición específica (en este caso, ser mayor de edad) sin obligarla a revelar información adicional sobre su identidad.
“La conversación no debería centrarse únicamente en cómo restringimos el acceso, sino en cómo verificamos la edad de manera segura y respetando la privacidad de las personas”, afirmó Elías Barzallo, CEO de Namirial para Colombia y Ecuador.
Entre las alternativas que menciona la empresa están tecnologías como las credenciales verificables y las pruebas de conocimiento cero (zero-knowledge proof), sistemas que permiten demostrar un dato concreto sin compartir toda la información asociada a una persona.
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Hay que recordar que Colombia es un país donde el acceso digital tiene una alta penetración. De acuerdo con cifras citadas por Namirial, más del 90 % de la población de cinco años o más utiliza el celular como principal medio de conexión a internet. Además, datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) señalan que el 65 % de los menores entre 10 y 13 años afirma haber estado expuesto a contenidos violentos o inadecuados en redes sociales.
Para expertos en identidad digital, la protección de los menores no debería traducirse en la creación de grandes bases de datos con información de millones de usuarios. Por eso, la tendencia internacional apunta hacia modelos de minimización de datos, donde solo se comprueba la información estrictamente necesaria para cumplir un requisito.
Mientras Colombia define cómo aplicar estas medidas, la discusión se concentra en encontrar una fórmula que permita hacer más seguros los espacios digitales para niños y adolescentes, sin afectar la privacidad del resto de usuarios.