Los grupos delictivos de México han incrementado el uso de drones para vigilar territorios, enfrentarse a organizaciones rivales, observar a fuerzas de seguridad y supervisar cultivos ilícitos, de acuerdo con una investigación publicada por el diario El Universal.
Los registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) muestran un aumento de las incautaciones. En los últimos dos años fueron decomisados 208 drones: 139 durante 2025 y otros 69 hasta septiembre de 2026. Según los datos citados en la investigación, se trata de cifras récord.
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Sinaloa concentra la mayor cantidad de aparatos asegurados, con 66 unidades. El estado es seguido por Tamaulipas, con 34, y Michoacán, con 28. Las entidades aparecen entre las principales zonas donde las autoridades han localizado estos dispositivos vinculados con organizaciones delictivas.
Entre los grupos señalados en el reporte por utilizar esta tecnología figuran el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y Los Caballeros Templarios.
Especialistas en seguridad nacional y en sistemas de aeronaves no tripuladas explicaron a El Universal que el uso de estos equipos refleja la incorporación de tecnología disponible en el mercado a las actividades de las organizaciones. De acuerdo con el reporte, algunos grupos adquieren drones diseñados originalmente para tareas agrícolas o industriales, como la fumigación y la distribución de semillas o fertilizantes.
La función de vigilancia también ha cambiado. La investigación señala que los grupos han recurrido a operadores conocidos como “droneros”, quienes pueden controlar los aparatos desde una distancia considerable. Esta modalidad sustituye parcialmente el trabajo presencial de personas dedicadas a observar determinados puntos y permite obtener información mediante dispositivos aéreos.
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Los drones también han sido utilizados para transportar cargas explosivas. El reporte recoge casos en los que integrantes de las Fuerzas Armadas resultaron muertos o heridos durante incidentes relacionados con estos dispositivos.
Para los especialistas consultados, uno de los principales factores que favorecen su expansión es el costo relativamente bajo de estos aparatos frente a otras tecnologías. También señalan las dificultades para detectarlos o neutralizarlos y los vacíos existentes en las normas relacionadas con su comercialización y utilización.
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El incremento de los decomisos registrado por la Sedena muestra así una presencia creciente de aeronaves no tripuladas dentro de las actividades de los grupos delictivos. Los datos disponibles hasta septiembre de 2026 sitúan a Sinaloa, Tamaulipas y Michoacán como los estados con mayor número de drones asegurados en el periodo señalado.