Dos días después de haber sido herido en la cabeza por una bala pérdida en medio de una balacera protagonizada por pandillas del barrio Rebolo, en el suroriente de Barranquilla, murió en una clínica de la ciudad un adolescente de 15 años.
El caso ocurrido el pasado 26 de diciembre se presentó cuando la víctima, identificada como Nicolás Escorcia, caminaba junto a su madre para comprar un pudín con el que celebraría su cumpleaños.
“Él se iba para donde la mamá biológica a celebrar el cumpleaños. Cuando iba con su mamá a comprar el pudín había un intercambio de balas y una de ellas lo cogió en la cabeza. Nicolás era un niño estudioso”, afirmó Erika Manga, madre adoptiva del menor.
Nicolás Escorcia cursaba octavo grado y soñaba con ser un deportista.
Por este hecho, la Policía informó que se encuentran revisando las cámaras de seguridad en busca de identificar a los responsables del crimen.
En lo que va del año ya son dos los menores de edad que han sido asesinados por balar perdidas en el barrio Rebolo.
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