Las pausas de hidratación en la Copa Libertadores han generado debate, especialmente cuando se presentan en ciudades de clima frío o en escenarios de gran altitud. La discusión tomó fuerza tras los cuestionamientos del Flamengo en sus redes sociales durante un partido disputado en condiciones climáticas adversas, donde la temperatura rondaba los 8 grados. Sin embargo, expertos aseguran que el tema va mucho más allá del calor.
En entrevista con Blog Deportivo, el preparador físico Martín Quintero explicó que la hidratación no depende exclusivamente de la temperatura ambiente. Según detalló, en ciudades ubicadas en altura —como Cusco donde se disputó el partido contra Flamengo — el cuerpo sufre un desgaste adicional debido a la menor disponibilidad de oxígeno, lo que incrementa la frecuencia respiratoria y acelera la pérdida de líquidos, incluso sin sudor visible.
“El organismo en altura trabaja más para captar oxígeno, y eso genera deshidratación. No todo pasa por el sudor”, explicó Quintero, quien añadió que estos factores pueden provocar calambres, pérdida de peso y disminución del rendimiento físico si no se compensan adecuadamente. Por eso, considera que las pausas de hidratación son fundamentales, incluso en climas fríos.
Además, el especialista señaló que este tipo de interrupciones deben estar previamente planificadas para evitar controversias durante el juego. En ese sentido, la Conmebol ya tomó una decisión: desde esta edición de la Copa Libertadores, las pausas están reglamentadas y se realizan en todos los partidos, independientemente de la ciudad o la temperatura, lo que elimina cualquier margen de improvisación.
Aunque algunos equipos puedan interpretar estas pausas como una forma de cortar el ritmo del partido, lo cierto es que la medida responde a criterios médicos y de rendimiento. De acuerdo con el experto, más que una ventaja deportiva, se trata de una herramienta preventiva para proteger la salud de los jugadores en contextos exigentes, como los que ofrece el fútbol sudamericano.