Tras la aplicación definitiva de la jornada laboral de 42 horas semanales, el sector gastronómico en Colombia asume un nuevo reto para mantener su sostenibilidad. Restaurantes, panaderías, cafeterías y negocios de alimentos suelen operar entre 14 y 16 horas al día, incluidos fines de semana y horarios nocturnos, por lo que la reducción de dos horas semanales obliga a reorganizar turnos y mantener la misma atención con menos disponibilidad de jornada por trabajador.
Desde este 15 de julio entró en vigor la última etapa de la Ley 2101 de 2021, que culmina el proceso gradual iniciado en 2023. La norma establece que la disminución de horas no puede afectar el salario ni las prestaciones sociales, de modo que el valor de la hora aumenta proporcionalmente y las empresas deben ajustar sus esquemas operativos.
La preocupación surge con los diferentes restaurantes, por ejemplo, un negocio gastronómico que necesita cubrir alrededor de 420 horas de operación a la semana ahora requiere más personal o un mayor uso de horas extras para mantener el mismo nivel de servicio. Aunque las ventas no cambien, el costo laboral por cada hora de operación se incrementa, lo que representa una presión adicional para miles de establecimientos.
La situación es especialmente sensible porque la gastronomía es una actividad intensiva en mano de obra. En un restaurante, los costos laborales suelen representar entre 25 % y 40 % de los gastos operativos, dependiendo del modelo de negocio. Ante este escenario, muchos empresarios podrían verse obligados a absorber el aumento de costos, ajustar precios al consumidor, reducir horarios de atención, aplazar inversiones o avanzar en procesos de automatización.
Brany Prado, presidente ejecutivo de Gastronómica Colombia, afirmó que el sector reconoce la importancia de mejorar las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores.
“Sin estos mecanismos, existe el riesgo de que el incremento de los costos laborales termine afectando la generación de empleo formal, la inversión y la competitividad de una industria que genera cientos de miles de puestos de trabajo y constituye uno de los principales dinamizadores de la economía y del turismo en Colombia”, añadió el presidente ejecutivo de Gastronómica Colombia.
Sin embargo, advirtió que el éxito de la transición dependerá de medidas que impulsen la productividad, incentivos para la formalización y estrategias que permitan proteger la sostenibilidad financiera de miles de pequeños y medianos negocios del país.
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