La crisis en el suministro de gas natural que enfrenta el país ya tiene efectos directos sobre una de las principales industrias mineras de Colombia. Cerro Matoso confirmó que redujo al 50 % su operación debido al incumplimiento en el suministro de gas por parte de Canacol Energy, una situación que, según la compañía, ya afecta cientos de empleos y amenaza la estabilidad económica de miles de familias en el sur de Córdoba.
En entrevista en Mañanas Blu con Néstor Morales, el presidente de Cerro Matoso, Ricardo Gaviria, aseguró que la coyuntura es el resultado de una combinación de factores que trascienden las dificultades de un solo proveedor.
“Esta es una situación compleja que es la sumatoria de factores: tanto Canacol con su operación, posiblemente por no haber realizado unos buenos mantenimientos en sus campos, como también cuatro años de no explorar y de no entregar licencias para seguir produciendo más gas”, afirmó.
Gaviria señaló que Colombia pasó de ser un país autosuficiente en gas natural a depender de las importaciones. “Hoy termina importando el 32 % o 33 % del gas que consume”, advirtió.
La reducción de la producción en Cerro Matoso ya tiene consecuencias económicas y laborales. Según el directivo, la medida afecta actualmente 570 puestos de trabajo y representa pérdidas cercanas a 1.500 millones de pesos diarios por concepto de impuestos, regalías, compras y contratos.
“Nos obligó a tomar la decisión de bajar nuestra operación al 50 %, con las afectaciones que eso tiene”, sostuvo Gaviria, al explicar que Canacol redujo de manera progresiva el volumen de gas entregado a la empresa, pasando de 11.000 MBTU a cerca de 4.000 MBTU, equivalente apenas al 25 % de lo pactado contractualmente.
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Frente a la posibilidad de contratar otro proveedor, el presidente de Cerro Matoso explicó que el principal obstáculo no es la disponibilidad de gas, sino la falta de garantías de suministro continuo.
“Hoy te ofrecen gas, pero no es un gas firme. Nosotros operamos 24 horas al día, siete días a la semana, no podemos apagar los hornos. Necesitamos un suministro ininterrumpido y hoy es muy complejo conseguirlo”, explicó.
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El directivo también cuestionó la respuesta de las autoridades frente a la crisis. Indicó que la empresa acudió a la Superintendencia de Servicios Públicos, la Superintendencia de Sociedades, el Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Hidrocarburos para solicitar una intervención oportuna.
“Si se hubiera intervenido en su momento, habríamos tenido interlocutores válidos para manejar de mejor manera la situación, pero desafortunadamente no actuaron”, aseguró.
Según Gaviria, la Superintendencia de Sociedades adelanta actualmente audiencias con los diferentes actores involucrados, aunque recordó que también deberá decidir si acepta los efectos del fallo emitido por una corte canadiense que permitiría la cancelación de los contratos de suministro de Canacol con sus clientes en Colombia.
“La Corte canadiense está defendiendo los intereses de los inversionistas canadienses, pero las autoridades colombianas también deben defender los intereses de las industrias y de los usuarios de gas del país”, manifestó.
Aunque Cerro Matoso ha ajustado su estrategia comercial para reducir compromisos de exportación a largo plazo y adaptarse a la menor producción, Gaviria reconoció que el panorama sigue siendo incierto.
“Esperemos que no tengamos que llegar al cierre total de la operación. Estamos trabajando con otros potenciales proveedores y participando en las audiencias para encontrar una solución”, expresó.
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El impacto social de la reducción de operaciones también preocupa a la compañía. Gaviria explicó que Cerro Matoso genera alrededor de 2.000 empleos directos e indirectos, cada uno con un efecto multiplicador sobre varias familias de la región.
“Entre 40.000 y 50.000 personas dependen de una u otra manera del negocio de Cerro Matoso. Hoy ya tenemos 570 puestos de trabajo afectados y ese número posiblemente va a aumentar”, concluyó.
La advertencia de la empresa refleja el alcance que la crisis del gas podría tener sobre el aparato productivo nacional, especialmente en sectores industriales que requieren un suministro permanente para mantener sus procesos operativos y preservar el empleo en las regiones.
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