Óscar Muñoz era hasta hace poco encargado de negocios de Colombia en Nicaragua. Su nombre fue conocido porque gestionó la renovación de la residencia para Carlos Ramón Gonzalez, exdirector de la DNI señalado como el cerebro del entramado de corrupción de la UNGRD y hoy prófugo de la justicia en ese país.
Volvió a sonar porque en diciembre del año pasado pidió recursos a la Cancillería para una parranda vallenata que se realizó en el Teatro Rubén Darío de Nicaragua, a la que asistió Carlos Ramón, a quien se le vio bailando animadamente junto a funcionarios de la embajada. Aunque el ministerio le negó el dinero, la fiesta se hizo.
Por estos motivos, el presidente Gustavo Petro ordenó retirar a los funcionarios involucrados; sin embargo, la Cancillería informó que, mientras avanzan las investigaciones disciplinarias en contra de Muñoz, este sería reubicado, no expulsado. Blu Radio conoció que su destino es la embajada de Colombia en Guyana, que fue abierta por el gobierno Petro y está liderada por el embajador sanandresano Graybern Livingston Forbes.
En este momento, la embajada de ese país necesita personal y ahí entraría Muñoz. Podría ocupar el cargo de primer secretario que tenía en Nicaragua o asumir un rol del mismo rango. Todo esto a pesar de los cuestionamientos en su contra.