Un informe de policía judicial conocido por Blu Radio reconstruye en detalle las horas previas a la desaparición y posterior muerte de Yulixa Consuelo Toloza Rivas, así como los movimientos y actuaciones de las personas que hoy son señaladas dentro de la investigación. Entre los mencionados aparecen María Fernanda Delgado Hernández, propietaria del supuesto centro estético; su pareja Edison Torres; Eduardo David Ramos Ramos, señalado como supuesto cirujano; un hombre identificado como “Leonardo”, supuesto anestesiólogo que no ha sido capturado; además de Jesús Hernández Morales, tío de la propietaria y Kelvis Sequera Delgado,quien se identificó como taxista en Venezuela, posteriormente capturados por intentar recoger el vehículo presuntamente usado para movilizar el cuerpo de la víctima.
Dentro del expediente aparecen varios testimonios que describen el delicado estado de salud de Yulixa tras el procedimiento estético. Una de las declaraciones más relevantes es la de Amalia Pardo, amiga de la víctima, quien aseguró haber encontrado a Yulixa en condiciones críticas pocas horas después de la intervención. Según el informe, la testigo relató haberla visto “en una camilla en el segundo piso, cubierta y con el cuerpo frío”, indicando además que sus manos estaban “totalmente heladas”. La mujer aseguró que Yulixa manifestaba arrepentimiento por haberse practicado el procedimiento y que constantemente se quejaba de un fuerte dolor de espalda.
La declaración también señala que el personal del lugar le aseguró que el estado de la mujer era “normal” porque todavía se encontraba bajo los efectos de la anestesia. Sin embargo, el deterioro físico de Yulixa habría continuado durante toda la tarde. “La paciente presentó un episodio de pérdida de fuerza y desvanecimiento, desplomándose sobre dos ciudadanos venezolanos que se encontraban colaborando en el lugar”, se lee en el documento. Debido a esa situación, fue cancelado un servicio de transporte solicitado por plataforma porque no podían movilizarla.
Amalia Pardo agregó que cuando intentaron bajar nuevamente a Yulixa, la joven volvió a caer al piso y comenzó a presentar síntomas aún más graves. “La paciente volvió a caer al piso, observándola con rigidez en las manos, alteración ocular y dificultad respiratoria”, señala el testimonio. La amiga indicó además que por momentos la víctima quedaba inmóvil y sin reacción aparente antes de recuperar la conciencia. Posteriormente fue trasladada nuevamente al interior del establecimiento, donde continuó manifestando dolor intenso y malestar general.
Otro de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue que las prendas compresivas y los vendajes que tenía Yulixa “se encontraban húmedos y con presencia de sangre, debido a la salida de fluidos por los drenes”. Pese a ello, según el testimonio, en el lugar decidieron mantenerla bajo observación durante la noche por un valor de 50 mil pesos adicionales por permitirle quedarse en el establecimiento.
La investigación también documenta movimientos considerados inusuales por parte de quienes participaron en el procedimiento. Aunque el supuesto médico Eduardo David Ramos y “Leo”, el anestesiólogo, ya se habían retirado durante la tarde, ambos regresaron de manera urgente sobre las seis de la tarde. Más tarde, hacia las 7:00 de la noche, cámaras de seguridad registraron la salida de Lourdes Hernández, madre de María Fernanda Delgado, junto con los hijos de esta última en un vehículo Nissan March rojo. Para los investigadores, esto evidenciaría que los menores residían en el lugar y habrían estado presentes durante parte de los hechos.
Uno de los registros más importantes del caso quedó captado a las 7:24 de la noche. Según el informe judicial, cámaras muestran a Eduardo David Ramos y al anestesiólogo “Leo” cargando a Yulixa Toloza hacia un vehículo. El documento indica que la víctima era transportada “sin capacidad observable de desplazamiento autónomo ni control corporal voluntario”, situación que, según los investigadores, “resulta incompatible con un retiro voluntario por parte de la víctima”. Mientras esto ocurría, María Fernanda Delgado permanecía en la puerta del inmueble y Edison Torres esperaba dentro del automotor.
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La trazabilidad del vehículo también quedó consignada dentro de la investigación. De acuerdo con el informe, el automotor salió del sur de Bogotá la noche del 13 de mayo de 2026 y tomó la Autopista Sur hacia Soacha y posteriormente hacia el municipio de Apulo. Horas después, el carro emprendió regreso a Bogotá, movimiento que quedó registrado en controles de tránsito cerca de las 11 de la noche. Posteriormente, después de la 1:00 de la madrugada, el vehículo volvió a aparecer en el peaje del norte de Bogotá, lo que permitió establecer que atravesó nuevamente la ciudad y salió con dirección hacia el norte del país.
En medio de ese recorrido, la investigación señala que Eduardo David Ramos regresó brevemente a su residencia antes de abandonar Bogotá. Dos testigos aseguraron que el supuesto cirujano llegó de madrugada con un comportamiento extraño. “Mostrándose alterado, inquieto y apresurado”, señala uno de los testimonios. Según los declarantes, Ramos manifestó que debía realizar un viaje urgente, organizó rápidamente sus pertenencias y hacia las 4:00 de la mañana salió hacia el aeropuerto en un vehículo solicitado por plataforma, información que fue corroborada mediante registros de transporte.
El informe concluye que, de manera paralela, María Fernanda Delgado, Edison Torres y sus hijos menores de edad se movilizaron en el mismo vehículo hacia el norte del país, lo que para los investigadores “evidencia una división de rutas y estrategias de movilidad, característica propia de conductas orientadas a evitar seguimiento o trazabilidad directa”.
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Finalmente, la investigación detalla cómo desde Venezuela fueron contactados Jesús Hernández Morales, tío de la propietaria del centro estético, y Kelvis Sequera Delgado, quien manifestó trabajar como taxista en ese país. Según la Fiscalía, María Fernanda Delgado les pidió viajar para recoger el vehículo implicado, enviándoles fotos, videos y ubicaciones mediante WhatsApp y TikTok, Venezuela. La mujer pagó 800 mil pesos por esta tarea, además les pidió cuidar su identidad con el uso de tapabocas y posteriormente vender urgentemente el carro. Cuando le preguntaron sobre el caso de Yulixa Toloza, la mujer aseguró que no tenía ninguna responsabilidad y afirmó que el carro “no presentaba ningún problema”, indicando que todo obedecía a una supuesta mudanza desde Bogotá.