En medio del auge de los vehículos eléctricos y su creciente adopción en el mercado Colombiano, donde crecen a pasos agigantados de acuerdo con el último reporte de la Andi y Fenalco, hay problemas poco divulgados relacionados con su mantenimiento, y que no tienen que ver con la batería, que pareciera todos le temen y la cual no saben cómo cuidar.
Aunque durante años se ha repetido que estos vehículos requieren menos cuidado por tener menos piezas móviles, lo cual también es cierto, algunos componentes clave también pueden generar costosas sorpresas para sus propietarios, además de la batería, que facilmente podría ser medio precio del carro.
¿Qué otra pieza puede ser un problema en los carros eléctricos?
A diferencia de las baterías, que en muchos casos están protegidas por garantías extendidas de hasta ocho años o más, el motor eléctrico no goza del mismo nivel de respaldo. Según advertencias tempranas de fabricantes como KIA, cuando ofrecen garantías tan prolongadas en baterías es porque confían en su durabilidad.
Sin embargo, el motor eléctrico, parte esencial del tren motriz, no siempre cuenta con esa cobertura extendida.
Estos motores operan a voltajes superiores a los 600V, lo que genera temperaturas elevadas que pueden dañar componentes internos como las escobillas. Cuando estos fallan, los costos de reparación pueden ser comparables a los de un sistema de inyección diésel.
¿Menos piezas, menos gastos?
Uno de los argumentos es que habrá menos costos de mantenimiento en un carro eléctrico, lo cual puede ser cierto, pero no los exime de no sufrir averías. Una de las características más destacadas de los autos eléctricos es su rápida aceleración. Sin embargo, ese mismo rasgo puede acelerar el desgaste interno del motor. Estos son algunos otros fallos que puede presentar:
- El uso intensivo, como salir rápidamente desde semáforos o conducir de forma agresiva, puede tener efectos negativos en la durabilidad del sistema motriz, lo cual apenas se está empezando a estudiar a través del uso real que reportan los primeros compradores de estos vehículos.
- Otro de los fallos más serios no está en el motor como tal, sino en el inversor, un componente electrónico que convierte la corriente continua de la batería en corriente alterna para el motor. Cuando este elemento falla, el vehículo puede entrar en modo de protección o emergencia, impidiendo el encendido.
- Los cojinetes dañados también generan síntomas como traqueteo y sobrecalentamiento, lo que puede llevar a fallos más graves como daños en el aislamiento de cables, pérdidas de potencia o incluso inoperancia total del motor. Si no se detecta a tiempo, el daño puede extenderse a las bobinas de los rotores, elevando aún más los costos de reparación.
- Otro componente vulnerable es el eje del rotor, que puede desequilibrarse por impactos fuertes, como los ocurridos en accidentes. El resultado es un desgaste acelerado en los rodamientos, síntomas de tirones y pérdida de potencia similares a los que presentan los motores de combustión interna.
¿Cuánto cuestan algunas reparaciones de carros eléctricos?
Los precios para reemplazar un motor eléctrico completo varían según el modelo. En el caso del Volkswagen ID.4, la sustitución puede costar entre 4.000 y 8.000 euros (18-36 millones de pesos), sin incluir mano de obra. Para un Tesla Model 3, se estima entre 2.500 y 6.000 euros (12-25 millones) por cada motor.
Publicidad
Incluso los reemplazos parciales pueden ser costosos. Cambiar solo los rodamientos puede superar los 500.000 pesos, y si se decide sustituirlos todos (una práctica común para evitar desequilibrios en el sistema), el valor puede alcanzar los 2 millones de pesos.
Lo cierto es a medida que los fabricantes recopilan datos de uso real sobre estos componentes, la industria eléctrica automotriz continúa ajustando sus diseños y políticas de garantía. Por ahora, los propietarios de vehículos eléctricos comienzan a tomar conciencia de que no solo la batería puede fallar, y que el motor eléctrico, aunque eficiente, no está exento de problemas.