Por qué la autonomía real de un carro eléctrico a veces no coincide con la prometida, según experto
Las cifras que aparecen en fichas técnicas y publicidad provienen de pruebas de laboratorio bajo ciclos como WLTP o NEDC.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
El mundo automotriz lleva años intentando reemplazar los carros a gasolina por motores electrificados y más amigables con el medioambiente, aunque para nadie es un secreto que esa transición tiene retos gigantes como los costos de esas tecnologías y la fiabilidad a largo plazo.
Entre los factores que más preocupa a conductores se encuentra la batería y la autonomía, esta última que no siempre coincide con la cifra que reportan y prometen las marcas, y esa diferencia tiene que ver con la forma en que se obtienen esos datos.
De acuerdo con expertos, las mediciones oficiales responden a protocolos técnicos internacionales que buscan estandarizar resultados, no replicar condiciones reales de manejo.
Las cifras que aparecen en fichas técnicas y publicidad provienen de pruebas de laboratorio bajo ciclos como WLTP o NEDC, que establecen condiciones específicas para evaluar consumo energético, emisiones y rango de uso.
Durante los ensayos, el vehículo se somete a simulaciones de conducción en entornos controlados, donde se eliminan variables externas para garantizar consistencia en los resultados. Esto permite comparar modelos bajo un mismo estándar técnico.
En términos generales, estas pruebas se caracterizan por:
Cuando el vehículo sale del laboratorio, el comportamiento cambia porque entran en juego condiciones que no pueden reproducirse en esos ensayos, lo que al final termina impactando directamente el consumo de energía.
Entre los factores más relevantes están:
Estas variables pueden alterar la autonomía frente a la cifra homologada.
Desde Renault, por ejemplo, insisten en que los datos oficiales deben interpretarse como una referencia técnica. Según explicó Juan Camilo Vélez, presidente director general de Renault-Sofasa, el objetivo de estas mediciones es ofrecer información clara y comparable bajo estándares internacionales.
Publicidad
El directivo señaló que las cifras están diseñadas para ayudar al consumidor a evaluar opciones dentro del mercado, pero dependen de condiciones específicas que no siempre se replican en el uso cotidiano.
“No se trata únicamente de reportar una cifra, sino de explicar qué significa y en qué condiciones se obtiene. Nuestro compromiso es mantener estándares internacionales en la medición y ofrecer información clara para que el cliente tome decisiones con criterio técnico”, puntualizó Vélez.
En el país, las mediciones de autonomía y consumo también dependen del origen del vehículo. Los modelos importados desde Europa o Corea suelen estar homologados bajo el ciclo WLTP, mientras que los producidos en América Latina utilizan el ciclo NEDC.
Publicidad
Ambos sistemas permiten establecer parámetros técnicos comparables, aunque difieren en sus condiciones de prueba. En cualquier caso, funcionan como base para reportar el desempeño energético de los vehículos en el mercado.
Además de la autonomía, los vehículos reportan datos de consumo energético y emisiones bajo estos mismos protocolos. En Colombia, la normativa exige estándares mínimos como Euro 4 para vehículos a gasolina, aunque algunos fabricantes operan con niveles más exigentes como Euro 5 o Euro 6.