Un parásito muy peligroso para el ganado, erradicado en Estados Unidos hace 60 años, podría haber sido detectado en el sur de Texas, anunció el miércoles el Departamento de Agricultura, que está llevando a cabo análisis suplementarios.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS), o Cochliomyia hominivorax, es una especie de mosca parasitaria que completa parte de su ciclo de vida alimentándose del tejido o la carne de animales de sangre caliente y de las personas.
Un caso "podría haber sido detectado en el sur de Texas. Una muestra se encuentra actualmente" en un laboratorio veterinario nacional de Iowa "para una prueba de confirmación", indicó el Departamento de Agricultura en la red X.
Esta mosca, también conocida como lucilia piojera del Nuevo Mundo, logra depositar a veces sus larvas en seres humanos, pero el vector de transmisión acostumbra a ser el ganado, en particular las reses.
Estados Unidos había erradicado el NWS en 1966 y había logrado eliminar un rebrote en el sur de Florida en 2017, según la página web del Departamento.
Pero el parásito se ha mantenido presente en Sudamérica y ha avanzado hacia el norte en los últimos años.
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Washington suspendió en varias ocasiones el año pasado la importación de ganado procedente de México a causa de ello.
Las autoridades estadounidenses vigilan muy de cerca los casos señalados en el norte de México, cerca de la frontera con Texas, y mantienen una política de erradicación diseminando, en territorio mexicano, moscas estériles para bloquear su reproducción.
El Departamento de Agricultura afirmó el miércoles "haber activado ya los equipos sobre el terreno" ante esta posible crisis.
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El lunes, un cargo electo local de Texas había alertado sobre un caso de lucilia piojera a menos de dos kilómetros de la frontera y había llamado a las autoridades a actuar cuanto antes.
"Texas no puede permitirse esperar a que la NWS cruce la frontera y comience a golpear a nuestro ganado y la fauna silvestre", escribió Don McLaughlin en un comunicado.
Un estudio del Departamento de Agricultura había estimado el costo de un rebrote de la epidemia en Texas en 1.800 millones de dólares para la economía de ese Estado.