Un gravísimo accidente ferroviario se registró en las cercanías del municipio de Urda, en la provincia de Toledo (España), afectando el tramo de alta velocidad de la línea Madrid-Sevilla. La tragedia ocurrió en horas de la mañana, entre las 8:55 a. m. y las 9:05 a. m. hora local, cuando un tren de alta velocidad AVE de Renfe embistió por el alcance a otra formación de la compañía Iryo que se encontraba detenida sobre la misma vía. En el conjunto de ambos convoyes viajaban aproximadamente 500 pasajeros.
El balance oficial de las autoridades: "El principal objetivo es atender a las víctimas"
El alcalde de Urda, Manuel Galán, quien se desplazó hasta las proximidades del lugar de la colisión, ofreció detalles sobre la dinámica del choque y la magnitud del siniestro en diálogo con Mañanas Blu. Según explicó el funcionario, "el accidente fue de un tren que estaba parado una de las vías y por circunstancias que se reconocen tuvo un alcance de otro tren que estaba funcionando". La fuerza de la colisión provocó el descarrilamiento de varias unidades: "varios vagones salieron despedidos... y produjo personas accidentadas y numerosos fallecidos".
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Respecto a las víctimas, la alcaldía confirmó cifras devastadoras en las primeras evaluaciones del rescate. "En los dos trenes viajaban aproximadamente unas 500 personas. Hay más de 150 personas heridas en distinta consideración... y tenemos una cifra ya oficial confirmada de más de 50 muertos", declaró Galán, precisando minutos después que "tenemos oficialmente una cifra de 64 muertos", sin descartar que el número incremente a medida que los bomberos retiren los restos de los vagones colapsados.
Frente a las causas de la falla, el mandatario local enfatizó que la investigación técnica quedará en manos de los expertos y que la prioridad absoluta es la asistencia humanitaria: "No tenemos datos tampoco, consideramos que ahora mismo la información más importante es atender a las víctimas, atender a los familiares de los fallecidos, acompañarles y hacer lo que buenamente podamos entre todos para acompañarles en el dolor".
El testimonio de un sobreviviente: "Nos hemos agarrado como hemos podido"
Entre los pasajeros del tren AVE se encontraba Miguel Ángel Pérez, quien viajaba en el último coche del convoy y logró salir con lesiones menores. Pérez relató el estremecedor momento del choque y los instantes previos a la tragedia. Según su testimonio, unos 20 minutos antes del impacto el tren realizó una detención técnica de unos 10 a 15 minutos debido a una "acumulación en la vía" o sobrecarga de tráfico. Tras reanudar la marcha tranquilamente, sobrevino la colisión.
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"Para nosotros ha sido un golpe, un impacto brutal. Nos hemos agarrado como hemos podido y efectivamente estábamos esperando incluso que volcara el tren después de ese impacto", narró Pérez. Tras el choque, los pasajeros del último vagón rompieron ventanas y abrieron puertas para evacuar hacia un terreno de olivar contiguo a las vías.
Al salir, el escenario era devastador. El pasajero describió ver "dos o tres vagones destrozados como si hubiéramos nosotros dado un salto por encima del tren y lo hubiéramos aplastado... Esto ha sido terrible, terrible". Pérez también destacó la rápida reacción de la comunidad local y los servicios de emergencia: "los vecinos de Urda han sido maravillosos porque han llegado enseguida para trasladarnos al pabellón de Urda", agregando que las primeras unidades de la Guardia Civil y ambulancias arribaron entre 15 y 20 minutos después del impacto.
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