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Miles de personas tienen que soportar a diario interminables filas para poder conseguir cualquier tipo de alimento con que calmar el hambre de sus familias. Los testimonios de la gente son desgarradores y muestran el tamaño de la crisis que afronta Venezuela.
”No tengo nada que comer, no tengo papel higiénico, ni toallas sanitarias para mi hijas, no hay cuchillas de afeitar, ni jabón para el cuerpo. Estamos desesperados”, manifestó un pensionado de Maracaibo.
Entre tanto, en el abasto bicentenario, ubicado también en Maracaibo, el drama no es distinto: “Una harina PAN cuesta 1200 bolívares, acá vale 200, pero no hay nada. En mi casa no tengo nada que comer, no podemos hacer un mercado de más de 1 semana porque no alcanza el sueldo”, comentó una humilde mujer que tiene que soportar cómo su familia literalmente tiene que esperar un milagro para poder comer algo.