La despidieron por llegar temprano todos los días a su trabajo: la razón detrás del caso
La situación se volvió viral luego de conocerse que una trabajadora fue despedida por presentarse diariamente entre 30 y 45 minutos antes de la hora establecida en su contrato.
Llegar temprano al trabajo suele asociarse con compromiso y responsabilidad. Para muchos empleados, anticipar la jornada es una forma de responder a altas cargas laborales y demostrar disposición. Sin embargo, un caso ocurrido en España demostró que esta práctica, lejos de ser bien vista, puede convertirse en una falta grave con consecuencias laborales.
La situación se volvió viral luego de conocerse que una trabajadora fue despedida por presentarse diariamente entre 30 y 45 minutos antes de la hora establecida en su contrato. Según su versión, adelantaba su ingreso para poder cumplir con todas sus tareas, debido al volumen de trabajo que tenía asignado. No obstante, la empresa consideró que esta conducta infringía normas internas y, sobre todo, disposiciones legales.
Aunque a primera vista el despido parece contradictorio, el fondo del asunto estuvo relacionado con la legislación laboral española. En ese país, las empresas están obligadas a llevar un control estricto de la jornada laboral de cada empleado y a garantizar que no se superen las horas máximas permitidas por la ley.
El ingreso anticipado de la trabajadora implicaba que su registro horario reflejara más tiempo de trabajo del autorizado, lo que podía acarrear sanciones para la empresa. Por esa razón, la compañía le pidió en varias ocasiones que respetara estrictamente su horario. Primero recibió llamados de atención verbales y, posteriormente, advertencias formales por escrito.
Despido, referencia
Foto: Freepik
Al persistir la conducta, la empresa decidió terminar el contrato y el caso llegó a instancias judiciales.
La justicia avaló el despido
Tras analizar la situación, la autoridad competente concluyó que la empresa actuó conforme a la ley. El fallo determinó que no se trató de un despido injustificado, sino de un despido disciplinario procedente, ya que la trabajadora incumplió reiteradamente las instrucciones relacionadas con el horario laboral.
En consecuencia, no hubo lugar a indemnización, pues la compañía tenía la obligación legal de impedir que se trabajaran más horas de las permitidas.
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Las autoridades laborales en España reiteran que los trabajadores deben ceñirse a los horarios pactados en sus contratos. Cualquier cambio, incluso si implica llegar antes, debe ser informado y autorizado previamente por los superiores.