Lo echaron del trabajo. Hoy, este tiktoker vende su empresa y tiene una IA de USD $900 millones
El acuerdo se ubica entre los mayores movimientos financieros registrados hasta ahora en el ecosistema global de creadores.
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Khaby Lame, el creador de contenido más seguido del planeta en TikTok con una audiencia que ronda los 160 millones de personas, acaba de protagonizar una de las operaciones más impactantes de la economía digital. Su compañía, Step Distinctive Limited, fue adquirida por Rich Sparkle Holdings en una transacción valorada entre 900 y 975 millones de dólares, cerrada en enero y ejecutada íntegramente mediante un intercambio de acciones, sin desembolso de efectivo. El acuerdo se ubica entre los mayores movimientos financieros registrados hasta ahora en el ecosistema global de creadores.
El ascenso de Lame es uno de los relatos más representativos de la era de las plataformas. Italiano de origen senegalés y con apenas 25 años, su salto a la fama se produjo tras perder su empleo como operario de fábrica durante la pandemia. Sin experiencia previa en medios ni producción audiovisual, comenzó a publicar videos sin diálogo, apoyándose únicamente en gestos exagerados y una expresividad precisa. Su propuesta consistía en ridiculizar los llamados life hacks virales, mostrando lo innecesariamente complejos que resultaban muchos de ellos y contraponiéndolos con soluciones simples y evidentes. Ese gesto final, con las palmas abiertas y una mirada cómplice, se transformó en su sello personal. En junio de 2022, superó a Charli D’Amelio y se convirtió en la cuenta más seguida de TikTok.
Step Distinctive Limited, con sede en Dubái, funcionaba como el eje de su imperio comercial: gestionaba acuerdos publicitarios, licencias y ventas vinculadas a su imagen. Tras la operación, Lame pasa a formar parte del accionariado de Rich Sparkle Holdings, aunque cede el control operativo del negocio. Un detalle no menor es la estructura previa de la empresa: de acuerdo con estimaciones de Celebrity Net Worth, el influencer poseía solo el 49% de Step Distinctive, mientras que el resto estaba en manos de socios estratégicos, entre ellos la firma china Anhui Xiaoheiyang Network Technology, integrada en el conglomerado Three Sheep.
El caso de Lame no es una excepción, sino un síntoma de una tendencia acelerada. Las fusiones y adquisiciones dentro de la economía de creadores crecieron un 73% en 2025, con 52 operaciones registradas. Un sector que en 2024 fue valorado en más de 200.000 millones de dólares podría multiplicar varias veces su tamaño antes de 2033. Ejemplos sobran: Beast Industries, la empresa de MrBeast, alcanzó una valoración de 5.000 millones y generó 473 millones en ingresos en 2024; Logan Paul, por su parte, facturó 1.200 millones de dólares con Prime en 2023, una marca tasada entre 2.000 y 3.000 millones. El patrón es claro: transformar audiencias masivas en mercados de consumo.
Uno de los aspectos más llamativos del acuerdo es la inclusión del gemelo digital de Khaby Lame, desarrollado mediante inteligencia artificial. Estas réplicas virtuales pueden comunicarse en múltiples idiomas y generar contenido sin necesidad de nuevas grabaciones. En China, plataformas como Douyin ya utilizan presentadores creados por IA que transmiten y venden productos de forma continua, reduciendo costos operativos hasta en un 80%. Esta tecnología permite que una sola identidad esté activa de manera simultánea en distintos mercados y husos horarios.
La incógnita surge al observar al comprador. Antes de esta operación, Rich Sparkle Holdings se dedicaba a la impresión financiera y no contaba con experiencia relevante en redes sociales ni en inteligencia artificial. Durante los próximos tres años, la empresa tendrá exclusividad sobre la explotación comercial de la marca Lame. La pregunta es inevitable: ¿puede una corporación externa administrar con éxito una identidad construida sobre la espontaneidad y la autenticidad?
La economía de creadores ha dejado de ser un fenómeno marginal. Hoy mueve cifras comparables a las de industrias tradicionales. Lo que comenzó en 2020 con un trabajador desempleado grabando videos caseros culmina ahora en una operación cercana a los mil millones de dólares, atravesada por IA y capitales internacionales. El desafío será comprobar si, en ese proceso, se puede conservar la frescura que convirtió a Khaby Lame en un fenómeno global.