El mundo digital quedó en shock tras la muerte de una reconocida influencer, en especial por su fallecimiento, que aún no se esclarece por completo, pues se creía que era sometida a un proceso seguro.
Gabriela Martins Santos de Moura, la brasileña de 31 años, generó conmoción en redes sociales y en el ámbito profesional donde se desempeñaba como abogada y terapeuta enfocada en psicología positiva, mindfulness y neurociencia. La creadora de contenido perdió la vida luego de sufrir complicaciones mientras era sometida a un tratamiento de fecundación in vitro en Sao Paulo, tras dos años intentando quedar en embarazo.
De acuerdo con lo revelado por el Hospital Sírio-Libanés, Gabriela presentó un paro cardiorrespiratorio durante el procedimiento. La complicación la dejó en coma durante ocho días en la Unidad de Cuidados Intensivos, hasta que el 24 de febrero se confirmó la muerte cerebral.
El caso encendió la alerta sobre los riesgos médicos que, aunque poco frecuentes, pueden presentarse en este tipo de procedimientos de fertilidad.
Ocho días en coma tras tratamiento de fecundación
Según lo revelado por médicos brasileños y familiares, la influencer atravesaba uno de los momentos más importantes de su vida personal. Un día antes de que ocurrieran las complicaciones médicas, había celebrado su aniversario de bodas con Samuel Moura, cirujano de manos.
Durante ocho días, Gabriela permaneció bajo observación especializada, mientras su familia esperaba una evolución favorable.
En medio del dolor, sus familiares emitieron un comunicado en el que señalaron:
- Que la muerte cerebral fue confirmada por el equipo médico.
- Que autorizaron la donación de órganos.
- Que el gesto busca “llevar esperanza y vida a otras personas”.
Así mismo, desmintieron rumores que señalaban que la influencer se había sometido a una cirugía estética. De hecho, su prima, la periodista Nahiza Monteles, afirmó: “No se estaba sometiendo a una cirugía plástica ni a un procedimiento estético; estaba intentando crear una vida”.
Finalmente, tras confirmar la muerte de la joven, la familia inició trámites para trasladar el cuerpo desde Sao Paulo hasta Teresina, su ciudad natal. Además, reiteraron que el procedimiento se realizó en una clínica reconocida y que no existieron intervenciones cosméticas.