Cada vez que ocurre un movimiento telúrico en Colombia, una de las primeras preguntas que surge es qué tan fuerte fue el sismo. El dato suele aparecer rápidamente en los boletines del Servicio Geológico Colombiano (SGC), acompañado de información como la hora, el epicentro y la profundidad.
Sin embargo, existe una confusión frecuente al hablar de este dato: decir que un sismo tuvo “5.1 grados en la escala de Richter”. De acuerdo con el SGC, esta forma de referirse a los movimientos telúricos no es técnicamente correcta.
Actualmente, lo apropiado es hablar de un sismo de magnitud 5.1, por ejemplo. Esto se debe a que los “grados” son una unidad utilizada para medir, entre otras cosas, la temperatura, mientras que la magnitud de un sismo está relacionada con la energía liberada en el lugar donde se origina.
Pero ¿cómo se obtiene ese número que aparece en los reportes del SGC?
Cuando ocurre un movimiento telúrico, los sismógrafos instalados en diferentes puntos del país registran los movimientos del terreno. Estos instrumentos permiten captar las ondas sísmicas generadas por el evento y representarlas en un gráfico conocido como sismograma.
A partir de esos registros, los especialistas analizan las características del movimiento y utilizan diferentes métodos para calcular su magnitud.
El SGC explica que existen varias herramientas para realizar esta medición. Entre las principales están la magnitud local (ML), conocida popularmente como escala de Richter, y la magnitud de momento (Mw).
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La primera permite obtener rápidamente una estimación de la magnitud y suele aparecer en los boletines preliminares de los eventos sísmicos.
¿Qué es la escala de Richter?
La magnitud local, o ML, calcula el tamaño de un sismo a partir de las primeras ondas registradas en el sismograma y de la amplitud del pico más grande observado en ese registro.
Este método resulta especialmente útil para determinar la magnitud de sismos pequeños, particularmente aquellos inferiores a aproximadamente 6.5. Sin embargo, cuando se presentan movimientos de mayor tamaño, esta escala puede saturarse y dejar de ofrecer una medición tan precisa.
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Por esta razón, el número que aparece inicialmente en un boletín puede ser ajustado posteriormente, luego de que los expertos analizan con mayor detalle toda la información disponible.
¿Por qué el SGC utiliza la magnitud de momento?
Para los análisis más detallados, especialmente en eventos de magnitud superior a 4, los expertos del SGC utilizan principalmente la magnitud de momento (Mw).
Esta es actualmente una de las escalas más utilizadas por los sismólogos debido a su precisión y a que permite comparar sismos a nivel mundial.
A diferencia de la magnitud local, la magnitud de momento tiene en cuenta toda la información disponible en los sismogramas, desde el comienzo hasta el final del movimiento. Con estos datos y mediante métodos matemáticos, los especialistas pueden determinar el denominado momento sísmico.
La escala de Richter arroja la magnitud de un sismo rápidamente y es la que sueles ver en nuestros boletines preliminares. Sin embargo, hay más detalles sobre esta herramienta de medición. 👇 pic.twitter.com/jmpjThkGVY
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) August 25, 2026
Este concepto permite conocer características fundamentales de la ruptura, como el tamaño del área de la falla que se rompió y el desplazamiento que se produjo durante el evento. Con esa información es posible establecer de manera más precisa la energía liberada en el lugar donde se originó el sismo.
Esta herramienta resulta especialmente importante cuando se trata de terremotos de gran magnitud, en los que la escala de Richter puede presentar limitaciones.
¿Por qué cambia la magnitud de un sismo en los reportes?
Es posible que después de un temblor los primeros reportes del SGC indiquen una magnitud y, minutos u horas más tarde, esa cifra sea modificada.
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Esto no significa necesariamente que el sismo haya cambiado. Lo que cambia es el análisis de los datos disponibles.
Los boletines preliminares se elaboran rápidamente con la información que comienzan a entregar las estaciones sismológicas. Posteriormente, los especialistas cuentan con más registros y pueden realizar un análisis más completo, por lo que la magnitud, la profundidad o la ubicación del epicentro pueden ser precisadas.
Así ocurrió, por ejemplo, con el sismo de magnitud 5.1 registrado este miércoles 26 de agosto en Santander. El primer reporte entregó unos datos preliminares que posteriormente fueron precisados por el SGC.
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En conclusión, tanto la magnitud local como la magnitud de momento son herramientas útiles para estudiar los movimientos telúricos. La elección del método depende, entre otros factores, del tamaño del evento y de los criterios técnicos que los expertos consideren necesarios para obtener la medición más precisa posible.
Por eso, la próxima vez que se reporte un sismo, lo correcto será hablar de magnitud y no de “grados”. Y si la cifra cambia entre el reporte preliminar y el boletín actualizado, se debe a que los científicos continúan analizando los registros para establecer con mayor precisión las características del movimiento.