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¿El clima avisa que va a temblar? Esto responde el Servicio Geológico Colombiano

Tras el terremoto que sacudió al país, el Servicio Geológico Colombiano explicó cómo se monitorea la actividad sísmica y qué factores deben tenerse en cuenta.

¿El clima avisa que va a temblar? Esto responde el Servicio Geológico Colombiano
Servicio Geológico Colombiano responde preguntas frecuentes.
Foto: SGC

Después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, han vuelto a circular preguntas y creencias sobre las señales que supuestamente podrían advertir que un sismo está por ocurrir. Entre ellas, una de las más frecuentes relaciona el calor, la lluvia o determinados cambios en el cielo con la posibilidad de que la tierra comience a temblar.

Ante estas dudas, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) explicó que no existe una relación directa entre las condiciones del clima y la ocurrencia de terremotos. La entidad recordó que la atmósfera y el subsuelo tienen procesos y dinámicas propias.

En Colombia tiembla todos los días, independientemente de las condiciones climáticas
Explicó el SGC

Esto significa que un día particularmente caluroso, la aparición de determinadas nubes o la presencia de lluvia no pueden utilizarse como señales para anticipar un movimiento telúrico.

Mapa satelital de Colombia con un epicentro sísmico resaltado y ondas de propagación que representan un temblor detectado en la región andina del país.
Imagen de referencia sobre actividad sísmica en Colombia que muestra un epicentro y la propagación de ondas sísmicas sobre un mapa satelital del territorio nacional.
Foto creada con ChatGPT

¿El calor puede anunciar un terremoto?

La respuesta del Servicio Geológico es clara: no hay evidencia científica que demuestre que el aumento de la temperatura del ambiente provoque o anuncie un sismo.

De acuerdo con la entidad, tampoco existe evidencia que permita establecer una relación entre la actividad sísmica y cambios en la forma de las nubes, las lluvias o las condiciones generales de la atmósfera.

Los terremotos están relacionados con procesos que ocurren en el subsuelo, particularmente con la liberación súbita de energía acumulada por la deformación y dinámica de la corteza terrestre.

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Por eso, observar un cielo diferente, sentir más calor de lo habitual o experimentar un cambio repentino en el clima no constituye una herramienta para predecir un terremoto.

¿Muchos sismos pequeños evitan uno de mayor magnitud?

Otra de las creencias que suele aparecer después de un terremoto es que una sucesión de movimientos de baja magnitud podría liberar suficiente energía para impedir que ocurra posteriormente un sismo fuerte.

El SGC también desmiente esta idea.

Temblor hoy 13 de agosto en San José del Palmar
Temblor hoy 13 de agosto en San José del Palmar
Foto: SGC

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Aunque los sismos pequeños liberan parte de la energía acumulada, no evitan que pueda producirse otro de mayor magnitud. Cada evento responde a los procesos de deformación y dinámica de la corteza terrestre.

Por esta razón, la ocurrencia de varios temblores pequeños no debe interpretarse como una señal de que un terremoto más fuerte está descartado o, por el contrario, necesariamente se aproxima.

El SGC también recordó una diferencia fundamental para entender la información sobre los terremotos: magnitud e intensidad son conceptos distintos.

La magnitud corresponde a la cantidad de energía liberada por el sismo en el lugar donde se origina y es la misma independientemente del sitio desde el que se mida. Este valor se determina después de analizar los registros sismológicos.

La intensidad, en cambio, puede variar de un lugar a otro. Depende de factores como la distancia respecto al origen del sismo, las características del terreno y hasta el piso del edificio en el que se encuentre una persona.

Por eso, un mismo terremoto puede sentirse con diferentes niveles de intensidad en distintas ciudades.

¿Por qué se sintió tanto si ocurrió a gran profundidad?

El terremoto que golpeó al país también generó dudas debido a la profundidad a la que se originó. El SGC explicó que un sismo profundo puede sentirse en una zona amplia.

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Para explicarlo, la entidad utilizó el ejemplo de una linterna. Cuando una linterna se acerca a una pared, ilumina una superficie pequeña, mientras que al alejarla, la luz cubre un área mayor.

Con las ondas sísmicas ocurre algo similar. Al originarse a casi 100 kilómetros de profundidad y alcanzar una magnitud de 7,4, la energía liberada se desplazó en diferentes direcciones hasta llegar a la superficie y pudo ser percibida en una amplia zona.

Colombia es un país con una importante actividad sísmica. Según el Servicio Geológico, en promedio se registran alrededor de 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría no son percibidos por la población.

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El monitoreo de estos eventos se realiza de manera permanente mediante la Red Sismológica Nacional, que opera las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Esta red está conformada por más de 200 estaciones distribuidas por el territorio nacional y permite recopilar información sobre los movimientos que ocurren en el subsuelo.

Uno de los puntos con mayor actividad es el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, ubicado debajo del municipio de Los Santos, en Santander. Esta zona concentra cerca del 60 % de la sismicidad registrada en Colombia.

La emergencia provocada por el terremoto del pasado lunes, que dejó graves afectaciones en departamentos como Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, también puso de nuevo sobre la mesa la importancia de la preparación.

Más allá de buscar señales en el clima, las autoridades insisten en la necesidad de contar con planes de emergencia actualizados y saber cómo actuar durante los primeros minutos de un terremoto, dado que los sismos no pueden predecirse a partir de cambios en la temperatura, las lluvias o las condiciones del cielo.

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