En medio del reacomodo político de cara a las elecciones presidenciales, el representante a la Cámara Fernando Niño ha generado controversia tras anunciar su respaldo al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. En entrevista con Néstor Morales en Mañanas Blu, el congresista defendió su decisión y sostuvo que esta no entra en conflicto con su militancia en el Partido Conservador; argumentó que responde a una visión “social conservadora” alineada con las necesidades de la ciudadanía.
La adhesión de Niño se da en el contexto de la llamada “Alianza por la Vida”, una coalición impulsada por Cepeda que busca integrar sectores de diferentes corrientes políticas, incluidos liberales, conservadores e independientes. Este movimiento refleja un fenómeno creciente en la política nacional: la flexibilización de las fronteras ideológicas tradicionales.
Una visión social dentro del conservadurismo
Durante la entrevista, Niño insistió en que su postura política no es contradictoria, sino que se enmarca en una interpretación histórica del conservadurismo. “Yo he venido levantando una bandera social conservadora en el partido”, afirmó, recordando que esta corriente tiene antecedentes en la Constitución de 1991 y en la tradición del Partido Social Conservador.
El congresista explicó que su decisión se basa en un enfoque socialdemócrata que prioriza el bienestar ciudadano: “Es un pensamiento socialdemócrata... cómo el Estado se pone en función de la gente y cómo los partidos políticos pueden ser instrumentos para que las aspiraciones de la comunidad se lleguen a cumplir” .
Este planteamiento ha generado debate, especialmente frente a la percepción tradicional del conservadurismo como una ideología de derecha. Sin embargo, Niño defendió que los principios sociales del partido permiten este tipo de alianzas sin que ello implique una contradicción doctrinal.
El peso de las bases y el respaldo territorial
Uno de los argumentos centrales del representante fue el respaldo de sus bases políticas en Cartagena. Según explicó, tras consultar con su equipo y líderes locales, encontró un apoyo mayoritario hacia el proyecto de Cepeda: “La gran mayoría... me dicen vamos a acompañar al proyecto político del cambio” .
Niño subrayó que su decisión responde a escuchar a la ciudadanía y no a imposiciones de las directivas partidistas. En ese sentido, enfatizó: “Yo escucho a la gente, no le puedo dar la espalda a la gente” .
Tensiones con el Partido Conservador
La postura de Niño no ha estado exenta de consecuencias. El representante reveló que fue sancionado dentro del partido, lo que incluyó la suspensión de su voz y voto. No obstante, calificó la medida como injusta, señalando que vulnera principios constitucionales como la libertad de expresión.
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Además, cuestionó los mecanismos internos del partido para la toma de decisiones: “La disciplina no es absoluta y se tiene que armonizar con los derechos individuales” . Según explicó, el respaldo a un candidato presidencial debería definirse en una convención partidaria, lo cual —afirma— no ocurrió en este caso.
Estas declaraciones evidencian una fractura interna en el conservatismo colombiano, donde algunos sectores buscan mayor autonomía frente a las directrices oficiales.
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