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Esperar un riñón puede costarle al sistema de salud más que un trasplante: Clínica Foscal

Mientras llega un donante, los pacientes que requieren reemplazo de la función renal deben recibir tratamientos como la hemodiálisis o la diálisis peritoneal, cuyos costos representan una carga económica para el sistema de salud.

Transplante de riñón en HUV
Transplante de órganos.
Gobernación del Valle

En Colombia, 4.024 personas esperan un trasplante de riñón, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud (INS) con corte al 30 de septiembre de 2025.

Mientras llega un donante, los pacientes que requieren reemplazo de la función renal deben recibir tratamientos como la hemodiálisis o la diálisis peritoneal, cuyos costos representan una carga económica para el sistema de salud.

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De acuerdo con cálculos de la Clínica Foscal de Bucaramanga, un paciente en diálisis puede costar entre 32 y 45 millones de pesos anuales.

En contraste, un trasplante renal, incluido el procedimiento y la hospitalización inicial, tiene un costo estimado de entre 60 y 90 millones de pesos.

Esto significa que, a medida que se prolonga la espera, el tratamiento puede superar el valor de la intervención quirúrgica.

Las estimaciones de la institución indican que, después de tres años, el costo acumulado de mantener a un paciente en diálisis puede alcanzar entre 96 y 135 millones de pesos.

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Para ese mismo periodo, el gasto de una persona trasplantada se ubicaría entre 80 y 120 millones.

A cinco años, la diferencia aumenta: la diálisis puede representar entre 160 y 225 millones de pesos, frente a un costo de entre 100 y 150 millones para el trasplante y el tratamiento posterior.

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Según la Foscal, después del primer año del trasplante, los principales gastos corresponden a los medicamentos inmunosupresores, que cuestan entre 10 y 15 millones de pesos anuales.

La institución estima que esto representa una reducción de entre el 60 % y el 70 % frente al gasto de mantener al paciente en diálisis.

“Frente a la diálisis, un trasplante renal recupera su costo en menos de tres años y le permite al paciente volver a trabajar. Lo que falta son donantes”, explicó Claudia Vélez, médica coordinadora operativa de la Unidad de Trasplantes de la Clínica Foscal.

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El impacto económico también se refleja en el costo colectivo de atender a quienes esperan por un órgano.

Si las 4.024 personas que están en lista de espera para un riñón reciben diálisis, el gasto anual para el sistema de salud podría ubicarse entre 129.000 millones y 181.000 millones de pesos, según las estimaciones de la clínica.

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La situación se presenta en un contexto en el que la enfermedad renal crónica continúa en aumento.

La Cuenta de Alto Costo reportó 1.502.681 personas con esta enfermedad entre julio de 2024 y junio de 2025. En ese periodo, la prevalencia pasó de 2,37 a 2,84 casos por cada 100 habitantes.

La Foscal advierte que la demanda de trasplantes podría aumentar en los próximos años, entre otros factores, por el envejecimiento de la población y el incremento de enfermedades como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y la obesidad, que pueden conducir a una falla renal.

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Más allá de los costos para el sistema de salud, la espera también afecta a los pacientes y sus familias.

La diálisis puede exigir hasta tres sesiones por semana, con gastos de transporte, limitaciones para trabajar y un deterioro de la calidad de vida.

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En el marco del Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, que se conmemora el 14 de octubre, la clínica señala que aumentar la disponibilidad de donantes permitiría reducir los tiempos de espera, facilitar el acceso a los trasplantes y disminuir los costos asociados al tratamiento prolongado de los pacientes.

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