Marita Lorenz: su misión era matar a Fidel, su destino enamorarse de él
Estados Unidos y Cuba sepultaron el pasado lunes más de medio siglo de hostilidades al reanudar relaciones diplomáticas plenas con la izada de la bandera...
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Estados Unidos y Cuba sepultaron el pasado lunes más de medio siglo de hostilidades al reanudar relaciones diplomáticas plenas con la izada de la bandera cubana en su nueva embajada en Washington.
La bandera de Estados Unidos se instalará el 14 de agosto cuando John Kerry viaje a La Habana para presidir los actos formales en la embajada.
A lo largo de estas cinco décadas en las que se registraron relaciones muy difíciles entre ambos países hubo todo tipo de historias. Una de ellas tiene que ver con Marita Lorenz, una alemana que fue reclutada por Estados Unidos para envenenar al comandante Fidel Castro pero que por capricho del destino terminó perdidamente enamorada de él.
“¡Oh Dios! Nunca le hubiera quitado la vida a Fidel y él nunca me dio razón para asesinarlo. Estados Unidos me hizo una oferta en medio de cohesión y la toma abundante de drogas, estaba atrapada por las ofertas de ciudadanía del gobierno de EE. UU. Es una larga historia de cómo eso sucedió, pero no me arrepiento de no haber cometido ese intento de asesinato”, aseguró.
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Marita también contó cómo conoció al líder de la revolución cubana. “Estaba en el crucero de mi padre viajando desde Europa y llegué a La Habana el 27 de febrero de 1959; era la última parada del ISS Berlín, de repente llegó el barco y Fidel quiso abordarlo”.
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“Al minuto de verlo me enamoré. Él era alto, tenía una bella sonrisa, ojos bonitos y simplemente me enamoré, no había tenido un novio antes de Fidel”, agregó.
También se refirió al doloroso episodio tras separarse de su hijo que tuvo con el comunista. “Decidí dejar a mi hijo por razones políticas (…) si Fidel lo criaba lo iba a hacer bien, además temía que mi hijo estuviera en Estados Unidos, por eso me separé de él inmediatamente nació”.
Lorenz reveló que la inteligencia del FBI y la CIA la contactaron para que matara a Fidel Castro debido a que al gobierno estadounidense le preocupaba que él estuviera convirtiendo a Cuba en una nación comunista.
“Querían que lo envenenara porque era la única con acceso a su suite y estaba infiltrada en las altas esferas del gobierno cubano”.
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“Nunca consideré quitarle la vida a alguien o ser una asesina. La inteligencia de EE.UU. esperaba lo imposible de mi parte, pero no quería que nadie más tomara mi lugar si me negaba matarlo. Él nunca me hubiera perdonado si no hubiese sabido la verdad”, precisó.
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Por último dijo que espera reencontrarse algún día con el líder de la revolución, a quien recuerdo mucho por su sentido del humor. “Tengo grandes memorias, Fidel siempre será Fidel, lo quiero y le envió un abrazo. Prometo que si regreso a Cuba no intentaré matarlo”.