El suroccidente colombiano atraviesa una de sus crisis de seguridad más agudas, marcada por una reciente ola de ataques que ha golpeado con sevicia a la población civil. En el municipio de Cajibío, Cauca, la comunidad de La Pedregosa llora a 13 de sus vecinos, asesinados en un ataque terrorista mientras se movilizaban en una "chiva" (transporte tradicional) para realizar sus labores cotidianas de mercado y sustento.
Masacre en La Pedregosa: El fin de la tranquilidad
La tragedia que enluta al Cauca se ensañó con personas humildes dedicadas al campo. Según relató María Ovidia Palechor, lideresa de la zona, entre las víctimas se encuentran nueve mujeres, la mayoría amas de casa, y personas de la tercera edad.
Los fallecidos utilizaban las rutas habituales para vender sus productos básicos como café, yuca y panela en los mercados locales para poder subsistir.
"Es una situación lamentable, dolorosa, con indignación de todo lo que a estas comunidades le ha afectado el conflicto de sus diferentes intereses", expresó Palechor, recordando que este territorio ya había sido golpeado por el paramilitarismo en el año 2000.
La lideresa enfatizó la vulnerabilidad de su gente: "Nosotros realmente la construcción de paz la hacemos desde la práctica, desde la juntanza, desde el tejido social... no queremos ser parte del conflicto, queremos estar fuera de él".
Un clamor por la vida frente a la barbarie
Para los habitantes de Cajibío, la violencia actual resulta incomprensible, pues se dirige contra ciudadanos que no tienen relación con los grupos armados. Palechor fue enfática al pedir una salida negociada que respete a los no combatientes: "Eso es lo que nosotros a gritos pedimos... no entendemos cómo se afecta tanta gente humilde en una situación tan lamentable que ha vivido el departamento del Cauca".
La comunidad insiste en que su único interés es cultivar la tierra y vivir en paz, alejados de las dinámicas de guerra que hoy vuelven a rodear sus hogares con "casas llenas de sillas y de flores" por los funerales.
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"Hemos pedido ya hace más de 25 años que nos saquen del conflicto, que no nos masacren, no nos señalen, no nos desplacen", sentenció la lideresa.
Escalada de "narcoterrorismo" en el suroccidente
La situación no se limita al Cauca. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, calificó los hechos como producto del "terror del narcotráfico y de la minería ilegal", señalando que los grupos disidentes han utilizado los ceses al fuego previos para fortalecerse tecnológica y financieramente. Solo en el último fin de semana se registraron cerca de 30 ataques en la región, incluyendo el uso de drones contra la fuerza pública y la quema de vehículos de carga en Jamundí.
Según la mandataria, estas acciones son retaliaciones ante la incursión del Ejército en zonas que antes estaban vedadas para la institucionalidad, buscando generar un clima de temor en la sociedad civil.
Escuche aquí la entrevista:
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