¿Por qué la mayoría abandona sus metas de Año Nuevo? Suboficial revela los errores que miles cometen
Más allá de la motivación, existen factores que influyen directamente en el abandono de las metas y que suelen pasar desapercibidos.
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El comienzo de cada año representa para los colombianos, y en general para miles de personas en el mundo, una oportunidad de cambio. Cambiar hábitos, crecer profesionalmente o mejorar la calidad de vida suelen ser objetivos recurrentes al iniciar un nuevo ciclo. Sin embargo, con el paso de las semanas, muchas de esas metas se diluyen entre el día a día, el cansancio, los conflictos e incluso la falta de claridad sobre cómo avanzar cuando el entusiasmo inicial comienza a apagarse.
Ahí surge una pregunta que muchos se han hecho: ¿por qué tantos objetivos se quedan a mitad de camino? Más allá de la motivación, existen factores que influyen directamente en el abandono de las metas y que suelen pasar desapercibidos. Algunas respuestas, de manera curiosa, provienen de la formación militar y hoy son consideradas aplicables a la vida civil.
Uno de los errores más frecuentes es confundir deseos con objetivos. En el ámbito militar, cada acción responde a una misión concreta, con responsabilidades definidas y criterios claros de medición. Trasladar ese principio a la vida cotidiana permite entender que una meta sin un propósito específico difícilmente se sostendrá en el tiempo.
De acuerdo con la experiencia del suboficial Naval retirado de la Armada de Colombia, Lewis Charris, muchos abandonos ocurren porque no se priorizan los recursos ni se dimensiona el impacto de cada decisión. Sin claridad operativa, cualquier obstáculo termina siendo una excusa suficiente para desistir.
Desde su formación, Charris señala que existen aprendizajes clave que pueden marcar la diferencia al momento de cumplir objetivos personales y profesionales:
Estos principios permiten que las metas no dependan únicamente del ánimo del momento, sino de procesos estructurados y sostenibles.
La experiencia militar enseña que avanzar no siempre implica tener certeza absoluta, sino actuar con criterio incluso en escenarios de presión o incertidumbre. “Cuando las personas incorporan principios como disciplina, claridad operativa y responsabilidad, los objetivos dejan de depender del entusiasmo inicial y se convierten en procesos sostenibles”, concluye Charris.