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¿Por qué los edificios pequeños fueron los más afectados por el terremoto en Cali?

¿Qué hizo más vulnerables a los edificios de 4 o 5 pisos? Ojo a lo que dice la Universidad Javeriana

Escombros del edificio Vanessa colapsado en Cali con una grúa de remoción al fondo.
Vista de los restos del edificio Vanessa en Cali, donde se adelantan labores de remoción con maquinaria pesada. Las pérdidas económicas tras el sismo de magnitud 7,4 en el occidente colombiano superan los 9.500 millones de dólares.
AFP

El tipo de suelo, la antigüedad de las construcciones y la frecuencia de vibración del sismo serían algunos de los factores que explicarían por qué las edificaciones de cuatro y cinco pisos resultaron más afectadas en sectores del sur de Cali. Un estudio de investigadores de la Universidad Javeriana de Cali llama la atención sobre la necesidad de profundizar en la microzonificación sísmica de la ciudad.

El terremoto registrado en Cali el pasado 10 de agosto dejó una particularidad que llamó la atención de investigadores y habitantes: los mayores daños no se concentraron necesariamente en los edificios más altos. Por el contrario, varias de las edificaciones pequeñas, especialmente de cuatro y cinco pisos, resultaron afectadas en sectores específicos del sur de la ciudad.

Un grupo de profesores investigadores de la Universidad Javeriana de Cali analizó los efectos del sismo y encontró que más del 80 % de los reportes de afectaciones se concentraron al occidente de la Carrera 50, en una zona que los investigadores identifican como el abanico de Cañaveralejo.

El arquitecto y profesor de la Universidad Javeriana de Cali, Harold Medina, uno de los autores del estudio, explicó que el comportamiento de las edificaciones no depende exclusivamente de su altura. En este caso, las características del sismo y las condiciones del terreno habrían desempeñado un papel determinante.

El suelo vibró o osciló en el mismo nivel de resonancia de estas estructuras de 4 o 5 pisos que fueron las que más se afectaron
Dijo.

La resonancia, una de las claves para entender los daños

De acuerdo con Medina, una de las hipótesis para explicar el comportamiento de las edificaciones está relacionada con la frecuencia natural de las estructuras. Cada construcción tiene una manera particular de responder ante una vibración, dependiendo, entre otros factores, de sus características estructurales y de su altura.

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En términos sencillos, cuando la frecuencia de un movimiento sísmico coincide con la frecuencia natural de una estructura, puede producirse un efecto de resonancia que incrementa la intensidad de la respuesta del edificio.

El profesor explicó que los edificios altos tienen un periodo estructural mayor, es decir, tardan más tiempo en regresar a su posición original después de una oscilación. En cambio, las edificaciones más pequeñas pueden vibrar con mayor rapidez.

“Parece que la frecuencia con que vino el sismo vibró en la misma sintonía de estos edificios pequeños que vibraron, digamos, más rápidamente”.

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Sin embargo, Medina fue cuidadoso al señalar que, como arquitecto y no como ingeniero estructural, se trata de una explicación que debe ser profundizada por especialistas. Será necesario determinar si los daños estuvieron relacionados directamente con un fenómeno de resonancia, con las características del suelo o con las condiciones particulares de cada estructura.

Decenas de rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros tras el terremoto en Cali
Decenas de rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros tras el terremoto en Cali
AFP

Edificios antiguos y una norma de sismorresistencia que cambió después de Popayán

Otro elemento que aparece en el análisis es la antigüedad de buena parte de las construcciones afectadas. Medina señaló que muchas de las edificaciones ubicadas en los sectores con mayores daños fueron construidas antes de la adopción de la norma sismorresistente de 1984, desarrollada como respuesta a las consecuencias del terremoto de Popayán de 1983.

Esto significa que, además del comportamiento del suelo y de las características particulares del sismo, también deben considerarse las técnicas constructivas utilizadas en el momento en que fueron levantados esos edificios y el nivel de información disponible entonces.

Se suman varias cosas. Una de estas es esta variable. También las técnicas constructivas del momento, el acceso a la información del momento

La combinación de estos factores habría contribuido a que algunas construcciones presentaran una mayor vulnerabilidad frente al movimiento telúrico.

Fachadas de casas blancas destruidas y escombros de madera sobre una calle en Popayán tras el terremoto de 1983.
Daños en las estructuras de paredes blancas y techos de teja de una calle en Popayán tras el sismo de 1983. La acumulación de escombros de madera y ladrillo afectó el paso vehicular y las fachadas del sector.
Foto: Servicio Geológico Colombiano

El suelo del abanico de Cañaveralejo, un factor determinante

La investigación también pone el foco sobre las características del suelo en el sector donde se concentraron buena parte de los reportes.

Según explicó Medina, algunas zonas del llamado abanico de Cañaveralejo corresponden a terrenos que en el pasado estuvieron relacionados con el cauce de ríos y procesos de aluvión. También fueron zonas de inundación de los ríos Cañaveralejo y Meléndez.

El Cañaveralejo, además, fue canalizado a mediados de la década de 1960 desde la Calle Quinta hasta su desembocadura, una transformación que hace necesario considerar la composición del terreno al estudiar su comportamiento ante los movimientos sísmicos.

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El investigador enfatizó que se requieren estudios más precisos para determinar la capacidad real de estos suelos y recomendó profundizar el trabajo de microzonificación sísmica existente en Cali.

¿Dónde podría sentirse con mayor intensidad un nuevo terremoto?

El estudio tomó como referencia la información del estudio de microzonificación realizado en 2005, además de los datos de daños recopilados y mapeados por la Secretaría de Gestión del Riesgo después del terremoto.

El objetivo fue cruzar la información disponible para identificar qué podría ocurrir en caso de que un nuevo sismo tuviera características diferentes y afectara a edificaciones de mayor altura.

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Esta información resulta especialmente importante para la planificación urbana de Cali. Para Medina, la ciudad debería utilizar lo ocurrido no solamente para analizar qué decisiones pudieron tomarse en el pasado, sino para prepararse frente a futuros eventos sísmicos.

“En lugar de ver en retrospectiva, debería pasar algo en perspectiva con respecto a esta zona de la ciudad
añadió.

El investigador también destacó la importancia de cruzar la información de la microzonificación con datos catastrales y de planificación urbana. Ese ejercicio, según explicó, podría contribuir a tomar mejores decisiones sobre la ubicación de equipamientos y centralidades estratégicas.

¿Por qué Siloé y otros barrios populares tuvieron menos daños?

Uno de los aspectos que más sorprendió a los investigadores fue que algunos sectores populares, como Siloé, no presentaran daños comparables con los registrados en determinadas zonas de estratos socioeconómicos más altos.

Medina aclaró que su explicación en este punto es una hipótesis personal y que no hace parte de las conclusiones formales del estudio. Según su interpretación, una posible explicación estaría en la manera en que las viviendas se agrupan dentro de las manzanas.

En barrios donde predominan construcciones de dos o tres pisos con alturas relativamente homogéneas, las edificaciones podrían haber respondido de manera conjunta ante el movimiento sísmico.

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“A pesar de la precariedad o la buena calidad en cada caso de cada vivienda, funcionó en conjunto como una manzana homogénea”.

El arquitecto relató que durante una visita a proyectos de vivienda de interés social en Nápoles encontró edificaciones que sufrieron afectaciones estructurales importantes, mientras que, frente a ellas, algunas manzanas de construcciones autoconstruidas permanecían intactas.

No obstante, insistió en que esta explicación requiere estudios adicionales para establecer con precisión qué ocurrió.

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Cali necesita profundizar sus estudios de riesgo sísmico

El terremoto dejó así una lección que va más allá de la altura de los edificios. La vulnerabilidad de una ciudad ante un sismo depende de la interacción entre suelo, estructura, antigüedad de las edificaciones, técnicas constructivas y características particulares del movimiento sísmico.

Para Harold Medina, el reto ahora es utilizar la información disponible para fortalecer la planificación urbana y la preparación de Cali frente a futuros terremotos.

La investigación de la Universidad Javeriana pone nuevamente sobre la mesa la importancia de la microzonificación sísmica de Cali, el estudio detallado de los suelos y el cruce de esa información con el catastro y la planificación territorial.

Más que asumir que los edificios altos son necesariamente los más vulnerables, el análisis del terremoto demuestra que el riesgo puede concentrarse en construcciones de menor altura cuando las condiciones del suelo y la respuesta estructural coinciden de una manera desfavorable.

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